“Arquero, Flecha, Diana” – TAROT

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“Poemas desubicados” – OTÓN

Multiplicar en silencio auroras y esputos”

OTÓN

*****

1

No estoy. Soy. Ejercen los días de contra-revolución.
Olvidar.
Dejar de sentir.
Esperar.
Incrustar mi alma en la pared donde habito.
¿Qué soy entonces?

El destino se convierte en excusa para tus labios. Doble penetración como fruto, distancia a nuestra miseria.
Abarca podredumbre el imposible. Este azar. Soy enemigo de otro predicado. Elegía demoníaca.
Un universo. Un reto. Una misión.
Pasar la vida naufragando. Ejercer de tiniebla mientras esparce segundos el tiempo. Amo.

Hay otro cadáver sobre mi polla. Enhiesto misterio del abecedario. No consigo arrancarte de tu mundo.
Soy el indio del balcón podrido del rico.
El sabor de la muerte. El radio del sol negro que es libertad.
Me salto el amanecer con anunciados tormentos. Soy hecatombe. Cinco retos quedan. sobre tu voz estoy. Limpiando el basurero. tu mausoleo.

2

Carrusel

Llega la tardía primavera a esta maldad que no cesa. Esta poderosa línea que penetra porquería.
Me inscribo en la ecuación irreal del diablo. Me salto la incógnita y garabateo desidia e iniquidad.
Los retorcidos escalones del desierto.
El infinito martirio que me mece. Estoy perdido pero me salvo. Con los besos de Hécate. Con sonrisas del diablo.
Me llega el corazón a los zapatos. Y olvido cambiar tu nombre del portal. Pombagira se encarga de pegarle fuego. Soy axioma de Buer para tu podrido corazón.

Me vendo al mar irreal donde te vendo. Falsa moneda para peregrinos. Revoloteo y me pierdo. Soy el absurdo reino que a deshora te nombra.
El hipócrita mar azul de tu cruz. Cambia el destino como tu nacimiento estúpido. Estoy clavado en el desagüe de tu espíritu antiguo, donde tu espada es luz.
No me nombres. Estamos apagados. No me nombres. No estoy.
Resulta que te reconozco mientras me pierdo. Este cáliz me nombra. Estúpida ecuación de tus ojos imposibles.
Sé que me nombro. Oscuro cómplice del destino. Duende de este azul.
Me permites sobrevivir y te sigo. No comprendo nada y te siento. El sacro amanecer. El destino que garabatea himnos. Yo y el destino. Los círculos superpuestos. Circo.

3

El silencio de la serpiente. Un nuevo himno que me recuerda a tu oscuridad. Al avance del silencio por la tierra. El cabalgar de este ejército malvado, como tú, como tu distancia, como tu silencio, como el mundo de ahí afuera.
Y te veo. Descubriendo el arcano que me debes. Mientras te acurrucas en mi destino con señales que no me interesan, con el nuevo bestiario desvelado te conviertes en guía de mi ceguera. Impresionar al vacío. Proclamar insatisfacción.
Mística del caos. Tu ciudad como refugio. El amparo del alma. El salvaje perfume de tus…

Creo que pertenezco al estúpido síntoma del ayer. Cuando corazón y mente eran lo mismo. perdido ahora.

4

El símbolo que se repite. Esta noche nueva. El silencio. La maldad del mundo contra mí y contra sí mismo. Esta sombra alada. Este misterio irrepetible.
Eco y senectud. Vejez como belleza. Este símbolo ahora marchito. Creer. Establecer mi temor como norte. Ahora un estadio intermedio. El tiempo. Pasado como escuela.

Ser. Estigma de Belial. Esta noche recurrente. Mi incienso como negra luz del horado. Pombagira. Estupidez como crónica.
Imperfección como tiempo.
El silencio.
Leviatán y el renacer de mi horado. Ahora real. Ahora fuego.

Creo que las sombras esconden este balcón renovado. Lleno. Brillante. Placentero. Soy el diablo de esta libertad. Ombre y ciudad nueva. Lucifer en mi corazón.
Cada noche que me elevo a tu regazo diabólico. Soy esta ocurrencia. que me daña. El renacer del ahora como noviciado.
Estoy donde habita el amor en mi diablo.
Sangre y esta prédica nocturna.
Creo en tu estulticia. Tu norte. Mi norte errante, Belial bendito.
Me sé de memoria el final del tiempo. Cuando muere alma –que no existe. Un cambio en el estado de la materia. Tu cultura en mi voz. El idioma que no explica nada. Ahora prevalecen las sombras en esta batalla infinita. Me creo cómplice de tu ser. Antagónico martirio que te nombra.

Himno. Estúpida ofrenda y diablo.

Mira este gesto real del silencio. Yo como liberado axioma del mal. Llegan tus mundos al mío. Cambio de estado mi mente. Soy espera de la vejez. Tu voz desperdiciada en himnos olvidados. Elevo tu noche con silencios. Esperando otra vez el golpe final a tu idiotez.
No es demasiado importante nada.
Queda la esperanza de vencer. El espacio igualado a tu ausencia.

Corazón late firme. Invencible. Estar en el tiempo venciendo. Vanquish.

5

He visto a los mundos convertirse en posiciones de tu rostro. Ser. estúpida tensión del demonio, ahora vencido. Nace Lucifer.
Una luz enfermiza que combate mi silencio. Una excusa absurda de ningún dios. Un ahora. Recaer en la lucha de cada día. En la incierta correspondencia de cada noche nueva. De cada sonrisa. Viendo mi mundo. Sentir el absurdo. Corresponder al destino con odio. Encontrado odio que te pertenece.

Parte del destino. Donde acaban tus ojos. El ignorado mal del demonio. Ahora vencido. Nace Lucifer. De nuevo te escucho silenciando tu belleza. El camino de esta disfunción. No quedan rostros. Ni silencios otra vez. Nadie pertenece a mi destino. porque no existe.
Escribo en silencio sobre los balcones de tu corazón y me pierdo en oquedades que no existen. Culpo a tu horado de mi latir mientras termina el mundo, donde empieza el alma.

No estoy, no soy, no espero nada. Quedo, aprecio tu adiós. Este himno ignorado como la noche baldía, como el reto de la ciudad. Tengo tu cuerpo en mi mente. Tus ojos en el ahora y tu presencia que me llena.
Nos queda este adiós. Esta canción de enfermos imaginarios. Me quedas tú, ¿y qué hago contigo? No hacer, no desear. No esperar. Razón y deseo. Estúpida prédica. Ambición. Estadio y tinieblas. Estación infinita. Impuesta razón como dolor.
Otra vez el destino.
Otra noche real.
El espacio. El tiempo. La noche presente.
El espejo. Mi destino.
Cada época y su símbolo.

El azufre oculto. Trono y misterio de tu sexo lleno de pústulas y cicatrices del adiós. Compartir, expresar, sentir.
¿Para qué?
¿Por qué no?

Padre, me voy:
voy a jugar en la muerte,
padre, me voy.
Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto:
padre, me voy…”

LEOPOLDO MARÍA PANERO

6

Muere en silencio. Sigilo del Rey.
Este azar. Cargado de desórdenes. mi nombre.
Prédica del siniestro. Yo y el azul. odio.

Una madre que arrebata el llanto al bebé.
Que no deja que respiren sus sueños.
Que condena a la desilusión a su fe.
Que maldice su fe.

El acorde que significa desorden.
El maligno. La sombra. El odio.
Desorden en este azar de cartón. Tus ojos en este reino. Milagro y orden.

Yo como vacío.
Vacío.

He visto nevar en tu ajado corazón.
He contado las estrellas que te alumbran.
Soy la preposición de este mundo infinito.
Cultura del diablo.
Alquimia y tu nombre.
Quedan voces, lamentos y otro apellido que vencer. El amado lobo de las estrellas. Balcón siniestro y catódico método del renacer.

destino.

Incluir una luz en tu límite. Un latido. El barco que no naufraga. Hedor.
Torre y dilema. Los azúcares del alma.
El reto que descompone el azar. Yo y el siniestro.
Me temo que mueres. Encima de la cómoda, mueres.
Tu cadáver, el desierto, el abecedario. Mi reto.
Estoy bajo tu cultura, ágrafo y diablo. ¿Dónde?

La impresión del renacer. Yo y el tiempo. Nada y el destino. El nucleico proyecto de tus ojos. Escucha como rezo al diablo.
Expectativas del yo.
El pecado.
Miedos.
Recuerdos.
La tiniebla.
Hermanos.
El niño que soy.
El adolescente que fuiste.
El hombre que eres.
Ombre.

Tiempo como canción. Me recuerdo. Me tengo. Me mimo.
En nanosegundos estimo tu abismo.
¿Y tú?

Desértica misión que me nombra.
Magia eléctrica en el desierto.
Los niños del alma escriben versos al ayer. Suenan a canciones del diablo. Milagros de dios. Aneurisma y plomo.
Explota el corazón.
Bestia y Amor.
Azufre y dilema.
Rito y carbono.

El tren del adiós sobre tu visión añoranza.
El hombre equivocado en el lugar correcto.
Ombre sobre esta noche de uniformes y estopa.
Martirio de la virgen equivocada.
El señor del alma y su trono y su silencio coronado.
Guevurah como Hogar.

7

La muerte es el puto enemigo. La dama azul. El latido, aliento de mis ojos.
La muerte vencida venciendo. Reinando en este corazón de andrajos azules. Todo azul. El destino. El eco. La máxima de mis ojos hirientes.
El destino. El balcón. El amanecer. Cientos de mundos por descubrir. La red imposible que significa Amor. Yo.

Nadie como muerte. Azul manifestación de esta vida Real.
El universo gira al revés de ti. circunstancia. Yo y el dialecto de la sombra. Ayer.

Angustia maldita que resucita al hombre. Ilusión de este naufragar ahora. Cuando dios cubre mi rostro con ciudades.
Giro en torno a ti. Vulva del cielo. Mi infierno.
La balanza que trastorna el tiempo. El infeliz axioma de esta comunidad. Temor al ave. Pánico a sí mismo. El oso azul del mar. Cima.

Se mezcla mi destino con el tuyo. El suyo con el tuyo. El mío con el de las dos. ¿Dónde está el corazón?

dicha como consorte.

Sangran mis heridas mientras me siento ausente. El ave que anida en el templo no soy yo.
Adiós.
Loor ¡Muerte Azul¡ Loor

8

Se cubre de desiertos tu nombre noche. Me acuerdo de la paz del lobo. Cuando no eran voces sino lágrimas quienes dirigían los ciclos del mundo.
Familia como duda. Apóstol del dolor como cicatriz de esta noche parecida.

Igual vencer ahora significa perder. Abandonar el barco en llamas que el mar no extingue. Aviva mi gesto la furia.
Soy el axioma del diablo.
El balcón que se transforma en dios.

Incluso el silencio crea temores. Líneas de flotación malditas. La edad de Pombagira. La estirpe de la Negra Princesa. Oscuro abolengo de Dama Coronada. La humildad de un Corazón Puro. El dios del revés. Lucifer como Maestro. Guía del silencio.

Invoco tu nombre mientras escribo odas al mío. Soy la resurrección de este verso del revés. El himno equivocado. Reo como norte. Senectud vencida. Ocaso y lacayo.
Desatino como religión. Esperar. Esgrimir oquedad en tu voz. Apagada.
Diseñar tu mundo significa el mío. Balcón como realidad. El misterio de este arcano impreciso. Elegir. Ser. Esperar. Otra tormenta del revés. Tengo himnos.
Soy el necesario clon de tu voluntad. Espíritu como renglón. Mente y forma y exégesis de tu nombre. Operación siniestra del diablo contra la nada.

Garabatea el histrión. Veta tu progreso el uniforme lascivo. Acaba tu noche. Tu miembro inesperado sobre tinieblas.
Volver al trono. ¡ Loor Belial !

9

Templo interior. Alejado de toda tu basura. Más allá del espacio que engaña. El eco del tiempo como poder. Este símbolo alado y despierto. Yo y el desierto.

Quedan túnicas esmeraldas para librarnos del frío, de tu color, de esta desidia.

El lugar del Alma Antigua donde residen dioses verdaderos. A.A. D.V. El descanso del alma atormentada. Yo como prisión. El destino y esta paciencia infinita.
Tú como luz. Cobijas mi muerte que no existe. Soy cinco cifras en el destino. La esperanza y el naufragio. Me llamo estúpida resistencia a tus ojos.

El eco de sospechas y destino. Nadie como detonante. El mal de sentir. El destructor de lo real. El embarcadero ausente de mis noches.
Soy ocurrencia demoníaca. Misión y voz. La tormenta en este desierto apropiado. Época de dolor.
Transmutar nombre y odio. Porfía.

La estúpida reunión en marquesinas con vecinos de tanatorio. Tu mundo mediocre. Tu belleza, imposible joya para los ciegos espirituales. Siquiera el hedor de sus actos, ¿no es suficiente para ti, monada?

Tengo el mundo en los zapatos. dios como renglón del dios antiguo. Arte en el infierno. Noches de volverán los hombres al reino interior.

Estúpida prédica del averno. Tu canción. Mi yo, usurpando misterios. Recluida mentira y espíritu. Adormidera como renglón.
Esta
línea
aparente.
dios.

10

Cuento chistes, hago signos con la mano, para evitar
que me maten. Echo de menos las borracheras,
el vértigo del alcohol, el vértigo del silencio, el estampido
del silencio: escribir bajo un revólver en la sien
la literatura como ruleta rusa. Hago penitencia en el water,
me estrello como un autobús contra la nada,
como un silencio en el culo, como una muerte.”

Leopoldo María Panero

I

Una cifra para el diablo, Dos para mí. Tres para ti. Se me echa encima el 0, el 1, el 2, el 3…
Sólo números. Y yo aquí, anclado. Persiguiendo el tiempo. El perecer. Como lágrima de este momento. Yo como glacial.

Nadie susurra el nombre. Los gestos son operaciones contra la nada.
Vencer al tiempo como horizonte. El instinto que me recuerda donde estoy. Abecedario contra Juan Carmelo García Otón.

Otra vez los números.

II

Me queda recordar a la muerte. Hoy es mi cifra exacta. +3 -3, 15, 12 ¿dónde estoy yo? ¿dónde mi corazón?
¿A qué se parece esta ausencia de casi todo?
Renglones. El puto circo. que no abandona la ciudad -lo contrario que Kyuss.

Cifras, sonidos, simbolitos en el móvil. Este cartón de piedra y acero como tu horado.
“I’m Nemesis. Black is my heart”

Negro como belleza, elegancia, majestuosidad.

¿dónde está el mal?
¿dónde el perdón?
¿dónde estás tú?

III. ODA A LA MUERTE DE LA MUERTE, TÚ.

Llevaba el corazón lleno de titulares de prensa cuando me dio una caguetilla. Salían versos sin tinta y sin folio. Me preguntaba el porqué.
Viajaron las estrellas a mi balcón siniestro. Comprendí tu nombre con grafías de mi infierno. Nadie quiso aplaudir mi mal. Estroboscopio.
La puta luz que me vendes. El enigma de tu cruz. Llegan las putas al banquete. Abrid los corazones.
El adiós. La sonrisa.
El tumulto que te debo.
Ayer.

f i n

*****

 

otoño 2004

Juan Carmelo García Otón

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V. LO QUE DIJO EL TRUENO

Tras la roja luz de las antorchas sobre rostros sudorosos
Tras el silencio helado en los jardines
Después de la agonía en los lugares pétreos
Después del llanto y de la gritería
De la prisión y del palacio y de la reverberación
Después del trueno de la primavera sobre montañas distantes
Aquel que estaba vivo está ahora muerto
Los que antes vivíamos estamos ahora muriendo
Con un poco de paciencia
Aquí no hay agua sino solo roca
Rocas y nada de agua, y el camino arenoso
El camino que trepa serpenteando por entre las montañas
Que son montañas de roca sin agua
Si hubiera agua nos pararíamos a beber
Entre las rocas no puede uno detenerse o pensar…

V. WHAT THE THUNDER SAID

After the torchlight red on sweaty faces
After the frosty silence in the gardens
After the agony in stony places
The shouting and the crying
Prison and palace and reverberation
Of thunder of spring over distant mountains
He who was living in now dead
We who were living are now dying
With a little patiente
Here is no water and the sandy road
The road winding above among the mountains
Which are mountains of rock without water
Amongst the rock one cannot stop or think…

*****

Se ha roto la tienda que cobijaba el río: los últimos pecíolos de las hojas
Se agarran y se hunden en la barranca húmeda. El viento
Cruza, sin que se le escuche, la parda llanura. Las ninfas se han marchado.
Dulce Támesis, fluye suavemente, hasta que termine mi canción
El río no arrastra botellas vacías, papeles de sándwiches,
Pañuelos de seda, cajas de cartón, colillas de cigarrillos
Ni otros testimonios de  noches estivales. Las ninfas se han marchado.
Y sus amigos, los haraganes herederos de los potentados de la City,
Se han ido, sin dejar sus nuevas direcciones.
A orillas de Leman me senté y lloré…
Dulce Támesis, fluye suavemente, hasta que termine mi canción,
Dulce Támesis, fluye suavemente, que no hablaré fuerte ni largo.
Mas a mi espalda en el frío viento escucho
Un traquetear de huesos y sonoras carcajadas.

The river’s tent is broken: the last fingers of leaf
Clutch and sink into the wet bank. The wind
Crosses the brown land, unhead. The nymphs are departed
Sweet Thames, run softly, till I end my song.
The river bears no empty bottles, sandwich papers.
Silk handkerchiefs, cardboard boxes, cigarette ends
Or other testimony of summer nights. The nymphs are departed.
And their friends, the loitering heirs os city directors-
Departed, have left no addresses.
By the waters of Leman I sat down and wept…
Sweet Thames, run softly till I end my song,
Sweet Thames, run softly, for I speak not loud or long.
But at my back in a cold blast I heart
The rattle of the bones, and chuckle spread from ear to ear.

T. S. Eliot – “La Tierra estéril” – Visor poesía. 2009

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“permanecieron ocultos y transmitieron unos a otros, entre susurros, la vieja enseñanza” – ALEISTER CROWLEY

“Los ancianos, cuya sabiduría es tan desdeñada por aquellos que no la han estudiado, pero que se contentan con la pretensión de entender la ciencia moderna, que no engaña a nadie, habrían sonreído al observar lo a menudo que los “últimos descubrimientos” corresponden a alguna ocurrencia de Aristóteles o al alguna especulación de Heráclito. Las universidades más remotas, de poca monta, americanas, que imparten ganadería o minería, para que se vea, están plagadas de presuntuosos maestrillos a los que no se permitiría barrer un laboratorio en Londres o Berlín. Lo que estas personas ambicionan es conseguir una entrevista ilustrada en un suplemento dominical, con un relato completo de sus maravillosos hallazgos, que han revolucionado el arte de extraer huevos. Son , especialmente, severos con los ceros a la izquierda como Charles Darwin. Su ignorancia los lleva a creer en las bravatas de los aduladores de la democracia que hablan a gritos cada semana del progreso, y de verdad creen que cualquier cosa que cuente con más de seis meses de existencia está obsoleta. No saben que esto es sólo la verdad de la basura chillona que crece como hongos, al igual que lo que ellos califican como verdadero.

La diferencia fundamental entre la ciencia antigua y la moderna se encuentra, en absoluto, en lo teórico. Sir William Thomson era tan metafísico como Pitágoras o Raymond Lully y Lucrecio, tan materialista como Ernst Haeckel o Büchner.

Pero nosotros hemos elaborado medios de medición precisa que ellos no habían descubierto y, a consecuencia de esto, nuestros métodos de clasificación son más cuantitativos que cualitativos. El resultado ha sido la ininteligibilidad de la mayoría de su ciencia; ya no sabemos lo que querían decir exactamente con los cuatro elementos o con los tres principios activos, sulfuro, mercurio y sal. Algunas tradiciones han sido conservadas por sociedades de hombres sabios, que debido a las persecuciones, en los tiempos en los que la posesión de cualquier otro libro que no fuera un misal, podría ser considerado una herejía, permanecieron ocultos y transmitieron unos a otros, entre susurros, la vieja enseñanza.”

*****

“La única parte tapizada era aquella en la que residía el círculo. El resto del suelo y las paredes, que se inclinaban hasta encontrarse en un punto, estaban desnudas.

Entró cuidadosamente en el círculo, levantándose el vestido. La hermana Cybele la miró sin pestañear. En el rostro de la mujer se podían adivinar un millar de propósitos malignos, una crueldad tan diabólicamente ardiente como diabólicamente fría era la de Cyril. Al contemplar aquellos ojos, ella estuvo segura de haber caído en poder de criaturas del todo abominables. La hermana Cybelle estalló, de repente, en una carcajada corta y violenta, luego se echó a un lado, y Lisa, al girarse con rapidez, sólo pudo ver la puerta que se cerraba tras ella. Sin hacer caso a la advertencia, salió corriendo tras ella impulsada por su instinto de autoconservación, pero no se escuchaba nada al otro lado de la puerta. La golpeó, emitiendo un feroz y horrible grito, pero sólo le contestó el silencio.”

Aleister Crowley – “La Hija de la Luna”

Editorial Humanitas 2000

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“Estos fragmentos he apuntalado contra mis ruinas” – T S Eliot

Ganga estaba hundida y las blandas hojas
Aguardaban la lluvia, mientras las nubes negras
Se amontonaban a distancia, sobre Himavant.
La manigua se agazapaba, encorvada en silencio.
Entonces habló el trueno
DA
Datta. ¿qué hemos dado?
Amigo mío, la sangre sacudiéndome el corazón
La tremenda osadía de la rendición de un momento
Que una vejez prudente jamás retractar puede
Por esto, y tan solo por esto, hemos existido
Lo cual no podrá hallarse en nuestros obituarios
Ni en los recuerdos tejidos por la araña benéfica
Ni bajo los sellos rotos por el flaco albacea
En nuestras alcobas vacías
DA
Dayadhvam: he oído la llave
Girar en la puerta una vez y girar una vez solamente
Pensamos en la llave, cada cual en su prisión
Pensando en la llave, cada uno confirma una prisión
Solo al caer la  noche, etéreos rumores
Reviven por un momento a un quebrantado Coriolano
DA
Damyata: El bote respondía
Alegremente, a la mano experta en remos y velámenes
El mar estaba calmado, tu corazón habría respondido
Alegremente, al invitársele, palpitando obediente
A manos controlantes

Yo me senté en la playa
Pescando,, con la árida llanura a mis espaldas
¿Pondré al menos mis tierras en orden?
London Bridge is falling down falling down falling
down
Poi s’acosse nel foco che gli affina
Quando fiam uti chelidon –oh golondrina
golondrina
Le Prince d’Aquitaine à la tour abolie (112)
Estos fragmentos he apuntalado contra mis ruinas
Why then Ile fit you. Hieronymo’s mad againe .
Datta. Dayadhavam. Damyata.

Shatih shantih shantih 

T S ELIOT – “La Tierra Estéril”

Visor Poesía, 2009

(112) V. GÉRARD DE NERVAL, Soneto El Desdichado (TSE)

Je suis le ténebreux, -le veuf- l’inconsolé
Le Prince d’Aquitaine à la tour abolie;
Ma seule étoile est morte, cet mon luth constellé
Porte le Soleil Noir de la Mélancolie.

Dans la nuit du tombeau, toi qui m’as consolé,
Rends-moi le Pausilippe et la mer d’Italie,
La fleur qui plaisant tant a mon coeur désolé,
Es la treille où le pampre à la rase s’allie.

Suis-je Amour ou Phébus?  Lusignan ou Biron?
Mon front est rouge encor du baiser de la reine;
J’ai rêvé dans la grotte où nage la sirène…

Et j’ai deux fois vainqueur traversé l’Achéron:
Modulant tour à tour sur la lyre d’Orphée
Les soupirs de la sainte et les cris de la fée.

Yo(1) soy el tenebroso, -el viudo-, inconsolado
Príncipe de Aquitania de la torre abolida
Mi única estrella es muerta, -mi laúd constelado(2)
En sí lleva el Sol Negro(3) de la Melancolía(4).

En la noche de tumba(5), tú que me has consolado,
Otórgame el Pausílipo y la Mar de Italia(6),
La flor(7) que tanto amaba mi pecho desolado,
La pérgola en que el pámpano a la rosa se alía(8).

Soy yo Amor o Febo? Lusignan o Birón?
Mi frente aún está roja(9) del beso de la reina(10);
He soñado en la gruta do nada de la sirena(11)…

Y vencedor(12) dos veces ya crucé el Aquerón:
En la lira de Orfeo(13) modulando alternada
De la santa(14) el suspiro y los gritos del hada(15).

El texto ha sido tomado de la Anthologie Littèraire de l’Occultisme, ed. Robert Amadou y RObert Kanters. René Julliard, París, 1950. Los editores agregan el siguiente comentario, que reproducimos por considerarlo de interés para la mejor comprensión de toda La Tierra Estéril:

“Sin tomas de nuevo en su conjunto el comentario de este soneto dado por M. Georges Le Breton señalemos que, según él, dos claves permiten comprender les Chimères en general y El Desdichado en particular. La primera es la simbólica alquímica que Nerval conocía particularmente a través de las obras de dom Perenty Les Fablés égyptiennes et grecques, y el Dictionnaire mytho-hermétique; la segunda es la simbólica del Tarot vista a través del tomo VII del Monde primitif de Court de Gébelin. DIcho esto, señalemos algunas correspondencias:

  1. El personaje que dice “yo”, es el Plutón alquímico , que representa la tierra filosófica escondida bajo el color negro. La negrura está al comienzo de la operación y los filósofos hablan acerca de ella de muerte, de tinieblas, de tumba, de melancolía, de sol eclipsado, etc.
  2. Los tres primeros versos corresponden en el orden a las cartas XV (llamadas el DIablo; según Court de Gébelin, Typhon, hermano de Osiris y de Isis, príncipe malvado), XVI (llamada la Torre Fulminada),y XVII (llamada la Estrella) del Tarot.
  3. “Sol negro” es una expresión corriente en Lulio y entre los alquimistas según Pernety.
  4. “Melancolía” significa “la putrefacción de la materia” (Dict. mytho-hermétique). O también: “La tristeza y la melancolía… es uno de los nombres que los Adeptos dan a su materia transformada en lo negro.”
  5. El término tumba se emplea por alegoría para la putrefacción de la materia en la obra alquímica. Así se dice que es preciso poner al Rey en la tumba para reducirlo a cenizas y resucitarlo.
  6. El Pausílipo es la piedra roja o azufre. Y el mar, en el lenguaje de los alquimistas, es el mercurio.
  7. La flora blanca de Proserpina. Cf. “rosas blancas que caen del alquímico cielo” en Artémis, otro poema de Nerval .
  8. El pámpano es el color de orín de Marte; la rosa designa a Venus. De la unión de Marte y de Venus va a salir el sol filosófico, “Amor o Febo”.
  9. Según el orden de los colores alquímicos, el primer cuarteto del soneto sería negro; el segundo blanco y el primer terceto es rojo.
  10. El rey de los filósofos es el azufre; la reina es el agua mercurial. El pasaje del negro al rojo, según la alquimia, explica el pasaje del sol negro a Febo, del “Yo soy el tenebroso…” del primer verso al “Soy yo Amor o Febo?…” del noveno, lo cual podría parecer contradictorio.
  11. Verso que explica por una muy precisa alusión a un enigma alquímico citado por Pernety. El nombre de Lusignan en el noveno verso sugiere la identificación de esta sirena con Melusina. En cuanto a la gruta, representaría el vaso alquímico. En una primera versión, Nerval había escrito “en la gruta donde verdea la sirena”. Se sabe que la serpiente verde (cf. Goethe) puede ser tomada como el mercurio.
  12. Indica que Nerval describe la segunda operación alquímica.
  13. “Como poeta, Orfeo es el artista que relata alegóricamente lo que acontece en las operaciones del Magisterio.” (Pernety)
  14. La santa, es la Virgen alquímica. Cf. además Artémis.
  15. “El soneto El Desdichado”, (aparece con título en español en el original francés), concluye M. Le Breton, es el soneto del “Sol de los Sabios”.

N.B. El material de todas estas notas ha sido tomado directamente del sabio trabajo de M.Le Breton. Por filósofo, entiéndase “alquimista”, naturalmente.

T S ELIOT – “La Tierra Estéril”

Visor Poesía, 2009

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“la flor de la piel que al aire humilla” – Panero

Cae al suelo Poncio Pilatos
y Juliano el Apóstata le acompaña en la caída.
“¿Quién soy yo?” Pregúntale a la nada.
Soy casi tan real como el Universo.
Real en el cielo y agujero en la nada;
y real como el cielo masturbándome ante el mar.
El poema es una alucinación ante el espejo;
es un sueño despierto del fulgor;
alguien que susurra en la oscuridad
y te cuelga enanos de la nada.

*****

Como una torre sobre el alma
brillando en el espejo desierto,
la flor de la piel que al aire humilla,
el aire en vano, al silencio.

*****

Leopoldo María Panero

“Lirios a la Nada” – Huerga & Fierro, 2017

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La Copa, ¿medio llena o medio vacía? – TAROT

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