“El Beso de la Musa” por Juan Carmelo García Otón

“El Beso de la Musa”

“En este momento tengo un lindo cuarto sobre un patio sin fondo,

pero de tres metros cuadrados. La calle Víctor Cousin forma esquina

con la plaza de la Sorbona, por el café del Bas-Rhin, y da a la calle

Soufflot por el otro extremo. Allí, bebo agua toda la noche,

no veo la mañana, no duermo, me ahogo. Y eso es todo.”

J. Arthur Rimbaud

I

“La noche es muy fría ahí afuera. Mi mano empieza a dolerme. Horas sin dejar de pintar. Horas buscando la jodida inspiración. Horas invocando al hada. Absenta en mis labios. Libada absenta en los suaves labios de las chicas que vienen a probar el colchón del fondo.

“Mi corazón devora los segundos. Estoy hasta los huevos de todo. El mundo. El arte. Las tías. Todo es una gran mentira. Solamente mi puto pincel, mis putas agallas me dejan respirar en paz.

“La inspiración esa maldita zorra que aparece muy de vez en cuando. Esa joya negra que bendice al maldito artista. Nuestra lucha por crear. Nuestra esencia más allá de este vulgar mundo. Las mentiras de dios, las mentiras de la política, las mentiras del amor.

“Todo comienza a darme igual. Todo se dirige a un pozo sin fondo. Mis cuadros no se venden. Mi obra no para de llenar el pequeño estudio donde mal vivo. Todo me da igual. Mi corazón está fuerte, late con firmeza, mi única realidad. Nada va a detenerlo ahora. Él ahí adentro es lo que de verdad oigo, en lo que creo.

“Mi lucha por entetender al lienzo, al pincel, a la inspiración, no va a ser una razón para sentirme frustrado, al revés. Va a ser la razón para seguir luchando, como lo hicieron los grandes, Modigliani entre todos. No voy a defraudarlo ahora.

“El cuadro comienza a tomar forma, empieza a tener sentido. El dolor de la mano se transforma en velocidad para deslizar el pincel por el lienzo. El sabor a absenta en mi boca, comienza a explicarme misterios que nada ni nadie pueden entender, excepto yo mismo.”

Allan seguía enfrentado a su obra, peleado con el mundo, lejos de cualquier punto de amarre que le impidiera sentir la pintura, el lienzo, sus trazos. Crear era el único sentido de su vida. Llevaba horas pintando, semanas trabajando ese nuevo cuadro, la nueva razón para sentirse vivo. Una realidad entre tanta mentira, tanta bajeza existencial.

Los ladrones con traje y corbata. Las niñas malcriadas deborando corazones. No tenía ningún punto de referenencia que no fuese crear, crear, crear.

Los cuadros se agolpaban en las sucias paredes de su ático. Restos de pizza, kebab y demás comidas rápidas se hacían sitio entre los pocos huecos que dejaba el desorden. La luz intentaba entrar por la casi opaca ventana. La tos, los pulmones roídos por la habitación.

Allan apretó sus manos contra su larga melena, contra tus sienes, contra su vida. Paró un instante y le vino a la cabeza la imagen de Modigliani y Jeanne. Jeanne lanzándose al vacío por la ventana de su casa, cinco pisos y el abismo. Jeanne y Modigliani contra el mundo, contra todo, incluso contra sus obras.

Modigliani, su amor, su futuro segundo hijo que ni ellos mismos conocerían. Así es la vida. Una jodida mierda, una gran mentira que a veces se convierte en un regalo. Modigliani agonizando. Modigliani como príncipe de los bohemios encumbrado hasta el Olimpo de los artistas. Millones de euros por un cuadro a subasta años después, mientras su existencia era miseria y pobreza material. El estúpido mundo de los mortales grises y ciegos espirituales.

Allan estaba obsesionado con su maestro. Aunque sabía que de esa obsesiva luz sacaría su Gracia…

II

“Aparco en este rincón mi angustia. Participo del antiguo verbo amar, mientras escondo mi voz en este lienzo que es mi vida. Amarro el horado al pincel que busca la nueva obra, la obra definitiva, consumada creatividad. El silencio, el tiempo. Tres metros cuadrados para vivir, para andar, para comer, para pasear por mi miseria, hacia mi belleza. Colores, oleos, oleos, colores.

“Horas y horas pintando, intentando acabar el cuadro; Modigliani y su familia felices. Envejeciendo. Niños, niñas, padres ancianos. Modigliani venciendo al tiempo, a la enfermedad, a la miseria. El espíritu creativo por encima de todo. Vencedor de la vida y la muerte. Occiso amparo que cubre el alma del artista. Muerto para el mundo, crear, crear, pintar, pintar. Alcanzar el silencio que grita verdad. Dinero sucio convertido en doradas y mágicas monedas de oro.

“Mi mano empuñando el pincel, agrietado desorden del que respira, del que late salvaje, del que busca la puerta de la noche por donde entrar al reino de la Musa. Aliada compañera de mi espacio interior. El hálito de vida colmado. El eco de esta luz que perpetúa al corazón antiguo.

“Defenestradas vidas vencidas. Renacidos latidos. Energía para el alma que murió por amor. Embarazo de la musa del artista. Una hija para el mundo, una obra para el tiempo. Perdurar. Alcanzar el reto de la vida convirtiendo la alcantarillada existencia en luz, reflejo del latiente horado.

“Minar al dictador. Matar al que mata. Alcanzar el desorden cubriendo con sonidos el desamparo. Honradez. Lealtad. Expulsado el represor. Desvelado el timador. Vencido el reprimido. Desnudos, obra maestra de la naturaleza. La vida como tributo a Pan. Paganismo como pureza.

“El pintor que muere enfermo. Joven y enfermo. Joven y enfermo de la miseria del mundo material. Rico en creatividad. Tesoros que son obras. El primer himno que recuerdo. Modigliani y Jeanne; Modigliani y Jeanne vivos, venciendo al tiempo. Vencedores de todos los planos de existencia, de todos los mundos.

“La Muerte como Dama Azul, Maestra de Dugpas, Maesra de Valientes Soñadores. Hipnóticos misterios de Eleusis. El ritmo de la vida armonizado con la danza de la muerte. El equilibrio perfecto.

“No puedo acabar el cuadro. La mano se me esconde en el alma herida. El pincel no me responde. El cansancio me vence. Cae mi cabeza, Morfeo me lleva a su reino. El Sueño es lo único que soy ahora…”

III

La Musa aparece en el estudio. El pintor duerme extenuado. Sus sueños son obras. Modigliani y Livorno. Modigliani y su madre, Eugenia Garsin. Los objetos de valor del matrimonio sobre la cama. Eugenia embarazada del futuro pintor salva el embargo de los bienes del padre prestamista. Pasan las imágenes como un caleidoscopio por la mente de Allan.

La Musa merodea por el estudio. Ojea cuadros. Botellas vacías de Absenta. Pinceles, pinturas, pinturas, pinceles. La Musa se acerca al pintor. Allan con su cabeza reposando sobre sus brazos. Lo comienza a acariciar. Sus músculos. La piel manchada de óleo. Cabellos largos entre los dedos de la Musa. El Hada Roja comienza a besar el torso de Allan. Él continúa en su ensoñación tan viva, tan real.

Su miembro comienza a palpitar gracias al Hada Roja, gracias a su fuego. Se deja hacer. Un sueño real, se pregunta desde su onírico estado. El Hada cabalga sobre Allan. El cuerpo esbelto y delicado es penetrado por el alma del pintor. Senos firmes, piel suave, nalgas firmes. Lubricidad.

Allan siente el latido de la Musa contra su pecho. En su pasional sueño ama al Hada. La penetra una y otra vez. Disfruta de sus fluidos. Comparte su placer sin límites. Lo femenino como símbolo de euritmia. La firmeza del fuego. La llama garabateando el mundo. El estudio en llamas. Placer. Placer. Placer. Sólo placer. Nada más en ese momento.

Estallan los sentidos y por fin se siente la culminación del fluido vital en la sacra oquedad de la Musa. El mundo que vence. La vida que nace. El momento real. Vida contra muerte. Muerte en vida. Placer venciendo al latido, acompañando al latido. Sin timoratos. Sin opresores. Sin reprimidos. Luz. Altiva y maravillosa luz. Estampa del amor lascivo, lúbrico y tenaz. Vida.

IV

El Hada Roja que copula con mortal. El artista encumbrado al Olimpo. El sentido de la inspiración. Musa y ombre. Ombre y Musa. Busca el sacro pincel de la mano adormecida del artista y se dedica a terminar el cuadro. La Musa que inspira como Musa Inspirada. El destino vencido. El Karma equilibrado.

La Roja Hada coloreando el mundo de Modigliani al que también poseyó junto a sus cuadros. Como a Picasso, como a Van Gogh. En Montmartre, en el paraíso de buscadores de la inspiración. La Musa incendiando su alma con Absenta. Modigliani y Lautréamont. Modigliani y Dante Aligheri. Modigliani y Baudelaire. Modigliani y Nietzsche. El féretro de Modigliani llevado a hombros por sus hermanos bohemios, el ataúd de “Modi” bendecido como el Príncipe de los Bohemios. El vencedor de la Muerte, la Enfermedad, la Miseria del mundo vacío.

La Musa empuñando el pincel. La Musa coloreando el rostro de los hijos de Modigliani y Jeanne. Perfilando el rostro del padre, Flaminio. Pincelando la Gracia de la madre, Eugenia, la portadora del Cáliz que protegería toda su vida al artista; el corazón que haría que su hijo siempre estuviera sano a pesar de fiebres tifoideas, tuberculosis o meningitis tuberculosas. El infante acompañado por la madre, de la mano de la madre hasta el reino de la Dama Azul. Con ternura, paz y amor hasta su destino, hasta su victoria vital.

Vivir es un ejercicio artístico. No se trata de cumplir años, de sobrevivir, de vegetar. Se trata de poder entrar en el Reino Azul del Hada por méritos, por Belleza, por Poder, por Bondad, por Amor, por Arte. La victoria de la mísera existencia del átomo, de la molécula, de la sinapsis, del nucleótido. La victoria del viviente que despierta a la vida, a la luz, al misterio real de la existencia.

La Musa besa la frente de Allan y desaparece. Él despierta de un extraño sueño, una sagrada ensoñación. Mira el cuadro y lo ve terminado. La Familia Modigliani feliz. “Dedo” con sus tres hermanos. “Dedo” con su padre y su madre. Eugenia y Flaminio. “Modi” y Jeanne. “Modi” y Jeanne y sus dos hijos. Perros, gatos, gallinas, vacas, asnos; animales sagrados para una estampa feliz. La victoria del Arte sobre la enfermedad, la vejez, la miseria, el dinero sucio, los reprimidos, los dictadores y la muerte; el enemigo de los débiles; la Sacra Dama Azul de los Artistas.

Allan sonríe, por fin, es feliz. Después de semanas luchando contra el lienzo en blanco, su obra está acabada. Por fin todo tiene sentido. Su maestro Modigliani también descansa en Paz, junto a Jeanne, junto a su hijito. Rectificada la injustia del entierro en cementerios distintos, Jeanne en el cementerio de Bagneux, Modigliani en el cementerio Père Lachaise. La maldita mano humana que los separa. La incomprensión de un padre perdido. La bendita mano que los une. Superada la física distancia de los cadáveres, juntos por fin en el cementerio Père Lachaise, lugar sagrado, paraíso terrenal ahora. Morada del Alma Libre, de la Pureza. Unidos física y espiritualmente.

Benditos seáis por siempre, vencedores de la Gracia¡¡¡¡¡¡

V

“Todo sigue igual de jodido en esta puta vida. Todo sigue siendo una mierda. Pero yo tengo mi cuadro. Acabado. Todo tiene sentido ahora. Me la chupa el resto del mundo. Me da igual todo. Los poderosos siguen vendiéndonos la moto. Los cobardes siguen buscando nuestras espaldas para esconderse. Los imbéciles siguen alardeando de saber algo. Todo el carrusel sigue girando y todo significa nada. No hay nada que hacer aquí. Estamos vencidos desde un primer momento que comenzamos a respirar. La respuesta social no existe. Solamente mi obra tiene sentido. Estas líneas, los trazos, los colores, la hijadeputa de la Musa que me ha hecho soñar una vez más, que me ha dictado el final de la obra y encima que me ha dado su cuerpo, un polvo, un sueño húmedo, la lúbrica respuesta de la inspiración. !Como siempre, la unión física como absoluto espiritual, como siempre¡ !Qué explote el mundo si quiere, qué se acabe todo ahora mismo¡ !Yo ya estoy salvado¡”

 

Juan Carmelo García Otón

2010

2010

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Acerca de kalima001

Momento de afianzar, momento de realizar todo lo vivido, lo estudiado, lo sentido. El mejor momento de la vida, SER.
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2 respuestas a “El Beso de la Musa” por Juan Carmelo García Otón

  1. Frozen dijo:

    No pude esperar a ver la revista :pcomo siempre gracias por compartir tu fuerza y creación, hermano, tus palabras son luz en cualquier tiniebla.

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  2. kalima001 dijo:

    Reblogueó esto en Planeta Otóny comentado:

    Musa que inspira, Musa inspirada. Un cuento mío del 2010. Disfrutadlo ¡¡

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