“Aire” Juan Otón

         Enhebro el sin sabor en tus labios. Se esparce todo. El alma, el alba, la plata. La antigua mentira del demiurgo. La excusa para dominarnos. Vida como reto. Siempre contra corriente. Ejecutando amaneceres. La estúpida excusa del perdedor para dar lástima. El recuerdo. La caricia. El himno antiguo que no me sé pero que estudio. El don de la palabra como realidad. Mistérico horizonte que no me abarca. El himno anterior a todo. Yo.

        Retuercen los ejércitos nuestras muñecas. Buscan el dolor siendo dolor. Vencemos.

        Cristales que enredan madejas. Himnos antiguos del corazón. Ninguna merma.

        Bendito Sobek sobre el Nilo. Incendiando falucas de algodón y aventura. Ombre.

         Un rayo sobre la autopista. El eco de un nombre, velocidad como Norte.

         La victoria del alma que es el latido del cuerpo. Hálito sagrado del Dugpa. Arhat.

         Enhebrando los recuerdos que soy.  Ese Yo que araña mi garganta. La carraspera del infierno con lenguaje de dios -que no existe. Esa llama amiga de la luz, siendo oscuridad. Tu martirio y la misma red que el ladrón de almas robó. Pescador entre los hombres -que no existen, mentira de dios -que no existe.
         Siempre es así. Un graznar. Un alarido. Un erupto sagrado. La mentira convertida en sutilidad o en ley o en dogma. Patrañas del jefe de obra para ñapear más rápido, para proteger sus espaldas de mentiras, aluminosis del alma.
         El niño, la mujer y las facturas que esperan en casa. Inepta singladura del primer recuerdo, respirar. No querer respirar. Golpes y más golpes para obligar a que el Aire sea visible, palpable. Obligación como poétika mirada del amor. Tu sonrisa.

         Renazco mientras tu cuerpo es mi camino. En esta Senda antigua del respeto, la paz y la pasión. Cuando los nombres gobiernan el azar. En ese momento de luz, en ese instante de plena geometría. Esa voz invocando recuerdos, himnos y miradas. El noúmeno de esta  paz arraigada en el horado de Luna. En este rincón donde gobiernan los amantes, el camino. Esa Senda.

         Mentes que buscan el azar. El siniestro martirio del poderoso sobre los retos olvidados. Otra mirada, el tiempo y ese himno que parece un color. Índigo reto del que vence. Parafraseando al genio: “renacer en cada bocanada de fresco aire. Luz”.

         El tic-tac del reloj sobre el tiempo. Tú como la medida de todas las cosas. Luminaria y desorden. Estar.

         Los tres planos. Los tres reinos. Las tres letras madres. Los tres elementos que todo lo crean.
         El himno y el accidente del dolor. La herida. La cicatriz. Curar al que habla para aprender a escuchar. Abarcar todo con la mirada. Ejercicio de parásitos del asfalto. Otra mentira. Aquella manida excusa. Un hecho que se parece a toda tu vida, que tú quisieras sueño cumplido.
         El arma. El horrendo y patético nombre del derrotado. Del ignorado y abandonado animal del compañía. Cada recuerdo. El eco de la noche y el misterio de los días. El latido del horado sobre tu preciado cabello. Caricias que el aire te regala para que los vientos sigan su curso. Mistral.

         El animal que somos. El reto que no superamos. Animales místicos. Abrazos del corazón y el tiempo. Menester de dragones sobre el palacio del malo. Del que viaja en llamas invisibles hacia su final. El espectador y el público. El himno que no recordamos pero que nos eleva. Lo que somos cada vez que respiramos.

        “O tengo todo o todo se me va” -como dice Robe. Encrespado balcón paciente. Hipnótica miseria del que crece despacio pero firme. Ese reto llamado voz. La equivocación del que miente. El aplauso, el grito. Silencio sin embargo. Este renglón especial por donde me pierdo. El himno de la ciudad antigua.
         Quedan misterios sobre tu piel. Pacíficas miradas que se alejan de todo. Ser. Estar. Ese renglón torcido que cae en tus pies mientras mis manos te sostienen. El arreglo de Nápoles sobre la mentira del cultureta. Oro. Incesto y Gracia.

         El descanso del guerrero es la palabra antigua hecha voz. Amanecer aprovechado.

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Acerca de kalima001

Momento de afianzar, momento de realizar todo lo vivido, lo estudiado, lo sentido. El mejor momento de la vida, SER.
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4 respuestas a “Aire” Juan Otón

  1. sepoeta600 dijo:

    sabias palabras maestro estupendo escrito para matar ignorantes cada vez mejor.
    saludos desde Venezuela templo del fuego.

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  2. mordacyda dijo:

    ¡Que grato es quedarse sin aire y observarte, hermano, convertido en bastión de tormentas!
    Te quiero.

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