“Sólo soy” – otón – invierno 2005

Sólo soy un número que se corrige con otro encima. Cifra sobre el vacío. Sobre este caos imposible. La desolación y el misterio.

Imposible naufragar hoy. Estas carcomidas maderas son mi nombre podrido. Me recreo en el silencio del fin del mundo.

donde vive otro diablo.
donde dios naufraga.
donde no estoy yo.

Se consume mi tiempo mientras tanto. El tiempo que no existe, dios contra mi noche. Éxtasis de paralelepípedos. Me encierra en el mañana sin ser nada más que vacío. Podrido vacío del ayer.

Se cubre con silencios tu drama. Lo que eres.

Desembarco en el ritual de nunca-jamás, soy esta crisis maldita y tu nombre.

Tengo los siniestros símbolos perdidos en el bolsillo. Soy esta línea imposible del para qué.

El próximo cartucho de tinta.
La próxima estación y mi diablo.

Estoy donde acaba el mundo, implorando ninguna clemencia.

Maldiciendo tu manejo de los naipes.

El corazón habla con el vacío. Sangra en fa y se resuelve en pasajeras tardes de verano.

Me niego a delimitar mi vida con tu canon.
Me enfrento a tu destino apagando todas las luces. Mi noche es esta estrella maldita que no sucede. La luz interior como única guía.

Se aleja tu cerebro con conservadoras drogas.
Preparas el mundo del final del mundo con un garabato de tu corazón.

Ministerio y prédica de días vencidos.
Comienza el final del tiempo por casualidad. Los racimos de esta uva son los misterios de tu nombre.

La búsqueda del silencio. El sacramento de lamer tu joya. El inoportuno instante de tu transubstanciación.

líder contra mañana.
Se estropea el ventilador en el infierno.
dios se asfixia despacio. Queda un minuto para ignorarte. Para terminar de convertir los panes en coños y los peces en pollas.

Y se ve el mar a pesar de tu estulticia.
Además repta la serpiente todavía por este cuerpo que es el universo,
lleno de calles oscuras con ángeles y abalorios.

Me nombra en el tiempo mientras termina el espectáculo de convertir.

Mientras cambia el gesto el demonio,
cuando se aferra tu destino al milenio que no recuerdo.

Se acaba el óleo sagrado que me hace invisible.
Soy una especie de otro dios, vencido, derrotado, oscuro y sabueso.

No soy el hombre que tú esperabas.

Estoy cubierto de escamas y no voy por el mar. Tengo alas y no vuelo. Garras y colmillos y no soy carnívoro. Apellidos y estirpe y no tengo hogar.

¡Qué más da!
Estoy en la musa.
En el hueco por donde se cuela el diablo en el cielo.

Nadie me espera para ninguna fiesta.
Nadie se esconde bajo el nombre de otra bestia blanca.

No queda tiempo para lamentarse ni para pucheros. Sólo queda tiempo para el coraje.

Apretar los dientes y seguir caminando, no hay más cojones.

Este rincón es la filosofía de mi nombre.
Una letra contra otra. Una voz contra otra. El destino del hombre contra mí.

maestro en la isla.
la floración de tu boca.

Mis silencios. El silencio. Maldita apócrifa sonrisa.

Yo y el destino.
Otra razón, otra excusa.

otón – invierno 2005

llama negra

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Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
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