Leopoldo María Panero – DEP

ORÍGENES

Desnudo frente a los arcontes ignorando el principio
en busca de mi rostro comido por los rostros
y vertiendo mis lágrimas en un vaso de alcohol
donde no está el hombre.

Tenso mi piel como un tambor frente a los astros
señalando el camino oscuro de las cicatrices
como un juego antiguo
en que del pasado el fuego
alimenta los signos
vampiros dando de mamar a sus hijos
e igual a una salamandra
me introduzco en el fuego
en el fuego que ahuyenta a los astros
y hace volar la pluma
sobre la arena, sobre la nada.

N. B. El fuego que quema tus ojos
ladrón impuro de mi alma
es un talismán que te invoca y quisiera destruirte
oh hypocrite lecteur -mom semblable- mom frêre!

Leopoldo María Panero / José Águedo Olivares
“¿Quién soy yo?” – Pretextos, Poesía 2002

*****

Porcio y Socratio hermanos siniestros de Pisón,
sarna uno y hambre otro del mundo
os prefirió a vosotros que a mi Fábulo y Veraniolo
ese Príapo sin polla, y gordo como el mundo.
A vosotros el pan, el vino en copas, suntuoso
sin vergüenza del sol en pleno día, mientras,
los compañeros chulean por las calles.

Leopoldo María Panero
“Traducciones / Perversiones”

Visor Poesía, 2011

*****

EL LUGAR DE LA VIOLENCIA.
Tu recorrido: corredor lleno de ojos abiertos.
La parada de taxis, los taxis ausentes.
Tu habitación: la foto desenfocada.
El lugar del nunca jamás, el desorden en los libros:
la lectura ya imposible.
El lugar del miedo,
el pavor aprisionado por jardines inventados y de plástico.
El hostal, otra habitación y otros miedos aún más atávicos.
El rincón del hostal, el televisor apagado empotrado en la antigua chimenea.
La ventana abierta:
el viento entre las rejas de tu mirada.

Leopoldo María Panero / Claudio Rizzo
“Tensó” – Hiperión, 1997

*****

ANTISIQUIATRÍA o Campana de la Asfixia

“It’s different to be alone than to be lonely”
RONALD D. LANG

Cuando yo muera desfilarán las sierpes
como una procesión del silencio-
como una sílaba que, parecida a la hiedra
se enreda o se encabalga a otra sílaba
sólo en ti sueño, blancura perfecta de la nada
de lo no humano
“el sexo N o el sexo no humano”
-DELEUXE LO DIJO-
oh esplendor de la nada
en donde caen las sílabas
una tras otra, siguiendo
el camino perfecto de la nada
ah la mano perfecta que dibuja
en el viento
la silueta impura de la nada
ah flor muerta del silencio
para como palabras luchar contra el viento.

LEOPOLDO MARÍA PANERO
“Poesía completa (2000-2010)”
Visor, 2012

*****

CANTATA

El poema es un cuchillo para sajar tu culo
oh hermano hediondo, flor de los chulos
como Macurra era ladrón de baños
así florecerá el cuchillo a la sombra de tu carne pálida
de tu carne que se deshace entre mis dedos
como el rocío del excremento,
como el falo que aúlla ante el desastre
y escribe en tu piel un epigrama
flor de loto en el estercolero
que abona el desastre,
única flor que existe aún después de la nada.

LEOPOLDO MARÍA PANERO / JOSÉ AGUEDO OLIVARES
“Me amarás, cuando esté muerto”
Lumen, 2001

*****

DESCORT

El Señor del Miedo guarda la llave del Amor,
de la bondad infinita de unas manos
que no pudieron escribir. Hasta mirarse.
Fuiste como
Cyane, transformada
por las lágrimas en nada
(que el verso
se lea formando -como en Cor-
bière y no formando
parte del poema- nada es
si no es por sí solo: así nada el fragmento).
Así fue -es- nuestro amor
erección sobre ruinas, botella verde en el solar vacío
que contiene a Dios, semen
sobre un cadáver. Nada sin la Verdad, con sus tres
nombres y riendo de tres maneras. Un
Tercero
monstruo de cuatro piernas
entre nuestras dos, vigila
el cumplimiento del fracaso, de su victoria
secreta: ¿no sabes ya lo que ello
secreta-monstruo
negro entre nuestras dos piernas. “Y la madre no quiso
tocar al monstruo que huye y se esconde Descort -“a veces
ese “desacuerdo” se ponía
de manifiesto en el contraste
entre el texto, desesperado, y la música
elevándose, alegre”. ¿Acaso no amas
que yo te orine? Y allí perderse.
“Alba”, aún no. Descort.
Semen sobre el cadáver. Que lo fecunde. Que crezca
en él la flor y la yedra lo cubra. Semen
sobre el cadáver. Que crezca
en él la raza nueva. Que se yerga
el muerto rasgando la yedra, que se yerga él como el falo
que no poseemos, como la Diosa que amamos
la Castración ¿o es lo que deseamos quien se abre
como una griega entre los dos, no es eso lo que falta?
Olvidar es fácil ya que nada sucede,
sin Él, sin un tercero. El padre muerto
al que escupimos y el que escupe
una y otra vez en nuestra cara
una invisible y pútrida saliva.

No olvidar en cambio la fanfarronada
de hacer que Dios descienda entre nuestros
dos brazos, como un Hijo, el que no se espera.
-Crece la yedra sobre el cuerpo
mudo de Dios- crece
sobre nuestros dos brazos mientras estamos
abrazados como en una
alegoría hindú de la unión
del agua y el fuego, de lo que no se puede
unir, “la unión de lo que no se puede unir”
-decían las Noces chimiques- y yo amo que me orines,
y tu pie sobre mi boca, besarlo. Asilo.
Semen sobre el cadáver: que no solo lo mojen
las lágrimas, las húmedas, las no demasiado
dolorosas. Y que hable, sí, la crueldad para saber
lo que calla. Cuando los muertos nos impidan
la cópula: ellos también tienen
su lugar allí, en nuestro lecho. Y nosotros
somos oscuros como ellos y estamos muertos como los niños.
Semen sobre la piedra. Que nada fecunde, sino quede
allí escrito y se borre al leerlo.
O que, como nacieron hombres de las piedras
de Decaulión y Pirra, esos huesos
de la piedra se hagan blancos y tenues
y algo nazca, y venas las venas,
Ab fin amor, ab fina ioia -con la que
sabe el dolor, con el que sabe del vacío
y del asco- si no estaremos
relatando un sueño, de noche, sin ver
ninguno los ojos de ninguno,
de noche, en una barca que se bambolea.

LEOPOLDO MARÍA PANERO
“Narciso en el acorde último de las flautas”
Edición de Antonio Marín Albalate
Huerga & Fierro, 2013

*****

“…poeta Felipe Cid y un consejo de administración dispuesto sólo a perder una respetable cantidad de dinero en la aventura. No es ahora el momento de historiar aquella circunstancia que congregaría a un grupo de amigos. Pero, cerrada ya la editorial y abandonados todos sus proyectos, apenas sin recursos, aprovechando el grafismo característico de Pla Narbona diseñé Ocnos, de título cernudiano, con la pretensión de publicar poesía española e hispanoamericana, fruto de poetas reconocidos y de jóvenes, en una colección sin ánimo de lucro que llegara hasta los escaparates de las librerías. Y así vinieron la luz, antes del libro de Leopoldo María, que estuvo desde el comienzo en mi ánimo publicar: El argumento de la obra, de Jorge Guillén; Posible imagen de José Lezama Lima (una antología, la primera publicada en España, realizada por José Agustín Goytisolo, compañero de fatigas de aquellos tiempos) y los Poemas 1963-1969, de Pedro Gimferrer. El volumen siguiente fue el de Leopoldo María Panero, bien arropado por los títulos anteriores, como puede comprobarse.

Yo no conocía entonces al poeta y su original me llegó a través de Pere Gimferrer, quien le abriría, al tiempo, la puerta de la luego discutida e influyente antología castellatiana de los “novísimos”. No tardaría mucho, sin embargo, en conocerle, porque Leopoldo María Panero se había trasladado a Barcelona y aparecía de vez en cuando mientras entraba y salía del sanatorio de Sant Boi, donde, en ocasiones, iba sólo a pernoctar. Posiblemente la contrasolapa del libro la redactara yo mismo. Aludía a una “nueva sensibilidad”, a”las oscuras vetas de su personalidad” y utilizaba el adjetivo “inquietante” para calificar su personalidad. Creo haber acertado en las tres observaciones, así como el haberlo relacionado con Juan Larrea, poeta entonces sumido todavía en el ostracismo más absoluto. En la “Poética” que precede a los poemas de la ya mencionada antología, proclama su autor: “Vivo dentro de la fantasía paranoica del fin del mundo y no sólo no quiero salir de ella sino que pretendo que los demás entren en ella”, términos que aproximarían su estética a los presupuestos de aquella otra “paranoia crítica”, propugnada por el más radical manifiesto surrealista, elaborado por Salvador Dalí.”

Joaquín Marco, epílogo.
Leopoldo María Panero / Claudio Rizzo
Hiperión, 1997

*****

Mi cuerpo se convierte en árbol
leyendo de Ovidio las metamorfosis
y con mi brazo hablo a los Arcontes
de seres que no sucedieron,
y como Minniever Cheevy
I keep on drinking.

Leopoldo María Panero
“Conversación”
Nivola, 2003

PEEPING TOM

“daddy, give me your hand
I am afraid”

Oh botella de Ballantines, en pie sobre la nada
amanecer en que sitia y persigue el recuerdo
el recuerdo feroz de la mesnada
llamada por los hombres
el eterno corazón de la nada, del corazón
silencioso que aún escupe
a los hombres y al fin, peor que un recuerdo
porque ya no queda
ni el recuerdo, sino hambre tal vez
de felicidad y de vida, cuerpo
de la palabra “tal vez”
que escupirá a los hombres la palabra “tal vez”
corazón secreto de la nada:
como un disparo en la sien,
en la sien oscura de mi frente
que sobre e papel boquea, como sobre la playa
los peces Shakespearianos, que aun tienen
terror al ser, y a la manada
que escupirá mañana otra vez
en mi destino, en mi frente que tiembla ante la nada,
oh existir aun como un esputo
escupitajo último que es sólo este poema,
esta
nada que ante el ser se arrodilla
y reza para que sólo exista la nada.

Leopoldo María Panero
“Danza de la muerte”
Ígitur poesía, 2004

Lady_Godiva_(John_Collier,_c._1897)

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Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
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