Atrévete a abrir un libro al Azar

BERGANZA.- Yo tomaré tu consejo, y esperaré con gran deseo que llegue el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que de quien tan bien sabe conocer y enmendar los defetos que tengo en contar los míos, bien se puede esperar que contará los suyos de manera, que enseñen y deleiten a un mismo punto. Pero anudando el roto hilo de mí cuento, digo que es aquel silencio y soledad de mis siestas, entre otras cosas, consideraba que no debía de ser verdad lo que había oído contar de la vida de los pastores; a lo menos, de aquellos que la dama de mi amo leía en unos libros, cuando yo iba a su casa, que todos trataban de pastores y pastoras, diciendo que se les pasaba toda la vida cantando y tañendo con gaitas, zampoñas, rebeldes y chirumbelas, y con otros instrumentos extraordinarios.

“Cipión y Berganza” – Miguel de Cervantes
Espasa-Calpe, S.A. 1981

*****

1er tordo salvaje del miedo

-Un teléfono suena

Alguien llama a la puerta.

Es hora de irse.

No.

“Desierto” – Jim Morrison
Espiral, 2004

*****

XLIV
REVERSIBILIDAD

Ángel de la dicha, ¿sabes qué es angustia,
y vergüenza, y remordimientos, y lloros, y tedios,
y esas noches espantosas con terrores vagos
que al corazón comprimen como papel que se arruga?
Ángel de la dicha, ¿sabes lo que es angustia?

Ángel de la bondad, ¿sabes qué es odiar,
puños en la sombra crispados, lágrimas de hiel,
cuando la Venganza martillea con llamadas infernales
y de nuestras facultades se vuelve capitana?
Ángel de la bondad, ¿sabes lo que es odio?

Ángel de la salud, ¿sabes qué es la calentura
que a lo largo de los altos muros del demacrado hospital,
cual los prisioneros camina con paso cansino
en busca del sol escaso y abriendo los labios?
Ángel de la salud, ¿sabes que es calentura?

Ángel de la belleza, ¿sabes qué son las arrugas,
y el miedo a la vejez, y ese torvo suplicio
de leer el secreto horror del sacrificio
en ojos en donde mucho respiraron nuestras ávidas miradas?
Ángel de la belleza, ¿sabes qué es tener arrugas?

Ángel de la felicidad, de la dicha y de la luz,
muriente el propio David habría perdido la salud
a las emanaciones de tu cuerpo milagroso;
pero yo sólo imploro, ay ángel, tus rezos,
¡ángel de la felicidad, de la dicha y de la luz!

“Las Flores del Mal” – Charles Baudelaire
Visor, 2010

*****

anunciando más gente que venía:
te recuerdo correr,
la apagada explosión de tu cuerpo en el agua.

Y las noches también de libertad completa
en la casa espaciosa, toda para nosotros
lo mismo que un convento abandonado,
y la nostalgia de puertas secretas,
aquel correr por las habitaciones,
buscar en los armarios
y divertirse en la alternancia
de desnudo y disfraz, desempolvando
batines, botas altas y calzones,
arbitrarias escenas,
viejos sueños eróticos de nuestra adolescencia,
muchacho solitario.
Te acuerdas de Carmina,
de la gorda Carmina subiendo la escalera
con el culo en pompa
y llevando en la mano un candelabro?

Fue un verano feliz
…El último verano
de nuestra juventud, dijiste a Juan
en Barcelona al regresar
nostálgicos,
y tenías razón. Luego vino el invierno,
el infierno de meses
y meses de agonía
y la noche final de pastillas y alcohol
y vómito en la alfombra.
Yo me salvé escribiendo
después de la muerte de Jaime Gil de Biedma.

De los dos, eras tú quien mejor escribía.
Ahora sé hasta qué punto tuyos eran
el deseo de ensueño y la ironía,
la sordina romántica que late en los poemas
míos que yo prefiero, por ejemplo en Pandémica…
A veces me pregunto
cómo será sin ti mi poesía.

Aunque acaso fui yo quien te enseñó.
Quien te enseñó a vengarte de mis sueños,
por cobardía, corrompiéndolos.

Jaime Gil de Biedma,
Cátedra, 2000

*****

ÉL

La majestad de este silencio augura
que el pensamiento puede ser el mundo.
Vivir, pensar. Sentir es diferente.
El sentimiento es luz,
la sangre es luz. Por eso el día se apaga.
Pero la oscuridad puede pensar, y habita
un cosmos como un cráneo. Y no se acaba;
como la piedra. Piensa, luego existe.
Oh pensamiento, en piedra; tú, la vida.

“Noche Cerrada” – Vicente Aleixandre, 1998

*****

Farais
un vers de deryt nien

GILHEM DE PEITIEU

Ah rosa febril del diablo,
tigre sobre el acero inscrito
tigre de la palabra
y del verso contra el verso
de la página que canta a un árbol
ante la nada
ante el árbol que deshace mi figura
-Siena mi fe, disfecemi Maremma-
caído estoy ante el verso

cruel hecho de nada.

“Esquizofrénicas o La balada de la lámpara azul” – 
Leopoldo María Panero – Hiperión, 2005

*****

NECESIDAD DE VIAJAR

Hay pistolas en mis ojos
que disparan hacia un horizonte que tiembla,
balas que recorren un camino, veloces,
una carretera hecha de fuego, mis manos hechas de fuego.

Mi pelo se pierde entre el viento
y un olor a tierra llega como la muerte cercana.
Mi dirección es una montaña de plata,
allí construiré una atalaya de paja
y temblará igual que el horizonte herido.

Paola Rives Lirola, 2011

*****

-Por lo visto, sólo cabe ser vagabundo o misionero.
-No seremos misioneros. -En esto ella pareció decidida-. Seremos vagabundos. Pero dime: ¿qué es en realidad ser vagabundo?
-No parece haber habido mujeres vagabundas. Generalmente son hombres. Dicen que se echan en la playa con una botella de ron en una mano y una mujer indígena al lado. Me parece que no seré vagabundo.
-Entonces, ¿qué haremos?
-Realmente, no lo sé. Quizá pudiéramos pescar perlas. Pero yo no sé bucear muy bien.

“El Señor del Huracán” – Louis Golding – 1959

*****

(A UN VIEJO Y DISTINGUIDO SEÑOR)

Te he visto, por el parque ceniciento
que los poetas aman
para llorar, como una noble sombra
vagar, envuelto en tu levita larga.

El talante cortés, ha tantos años
compuesto de una fiesta en la antesala,
¡qué bien tus pobres huesos
ceremoniosos guardan!

Yo te he visto, aspirando distraído,
con el aliento que la tierra exhala
-hoy, tibia tarde en que las mustias hojas
húmedo viento arranca-,
el eucalipto verde

el frescor de las hojas perfumadas.
Y te he visto la seca mano
a la perla que brilla en tu corbata.

“Soledades. Galerías. Otros poemas”
Antonio Machado – Cátedra, 1988

*****

Provocación ilusoria de un accidente mortal

He aquí el ciego, que sólo ve la vida en el recuerdo.
Era la playa estrecha e irregular, junto al mar sosegado en el crepúsculo;
y el mundo va a morir, porque en la soledad y en la belleza
tendrá lugar el acto del amor dentro del agua.
Desnudos reposamos en la orilla
del sur del Adriático platino,
y aguardamos la noche en nuestros ojos.
Mas no vino la noche; sí el infortunio
(la vida sucedida desde entonces).
Y aquella brisa falsa, ya en el coche,
mientras los faros amarillos desunían la intimidad de la fatiga y aquel país extraño.
Ahora acerco tu rostro hasta mi boca,
y quiero que mi vida y tu historia concluyan bruscamente.

Y si existe el poema, no fue escrito por nadie.

Francisco Brines

*****

-Eso es imposible, mi querido amigo.
-Sí; lo conseguirá. Ella no sólo conoce su trabajo y tiene un consumado instinto artístico, sino que posé también personalidad; y usted me ha dicho muchas veces que son las personalidades, y no los principios, los que impresionan a las generaciones.
-Bueno, ¿qué noche iremos?
-Vamos a ver. Hoy es martes. Podemos ir mañana. Mañana interpreta a Julieta.
-De acuerdo. En el Bristol a las ocho; iré con Basilio.

“El Retrato de Dorian Gray” – Oscar Wilde – 1983

*****

te
pido
cariño que
qué otra cosa podría un
no pero no
naturalmente pero no pareces
darte cuenta no puedo decirlo
más claro la guerra no es lo que
imaginamos pero por favor por dios Oh
qué demonios sí es verdad que era
yo pero eso yo no soy yo
no ves ahora no no
cristo pero tú
debes comprender
por qué porque
estoy muerto.

“Buffalo Bill ha muerto” – E.E. Cummings
Hiperión – 2005

*****

68

ambigua melodía para destruir tu voz. abalorio de nuestra escuela. místicos y sonrisas.

elevo el firme con palabras aceradas que convierten mi destino en nombre, estirpe y cifra.

cambio el reto de amar por el siniestro abrazo de aquella muerte, dama azul bendiciendo a los malditos con su poder sometidos.

soy este reto nuevo para el hombre antiguo una canción, una melodía, mi voz y este saludo.

palmaria voz del buscador
sonrisa del dugpa

Loor Maestros que sois Luz,
inmensa semilla del Libre*pensamiento !!!

Otón – Verano 2009

*****

CANCIÓN DEL JINETE

Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi paca valerosa!
¡Ay que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

Federico García Lorca

 *****

Una hermosa cabeza de hombre no es necesario que comporte, excepto tal vez a los ojos de una mujer -a los ojos de un hombre naturalmente-, esta idea de voluptuosidad, que en un rostro de mujer es tanto más atrayente cuando el rostro es, por lo común, más melancólico. Mas esta cabeza encerrará también algo de ardiente o de triste -necesidades espirituales, ambiciones tenebrosamente reprimidas-, la idea de una potencia rugiente y sin empleo -en ocasiones, la idea de una insensibilidad vengadora (pues el tipo ideal del dandi no es de despreciar en este tema)-, a veces, y éste es uno de los caracteres más interesantes de belleza, el misterio, y, en fin (para que se vea el valor con que confieso hasta qué punto me siento moderno en estética), la desgracia.

“Obras selectas” – Charles Baudelaire
Edimat, 2012

*****

CORRECCIÓN DE YEATS
(EXTRAÍDA DEL POEMA “A PRAYER FOR OLD AGE)

Dios me proteja de pensar como esos
hombres que piensan solos y
viven por ello de olvidar lo
que pensaron -porque
la mente no está sola y

Aquel
que canta la canción perdurable
demasiado la siente, demasiado.

Dios me proteja con más que su nombre,
Dios me proteja de ser un anciano
al que todos adulan y llamen
por el vacío de su nombre, oh, qué soy,
¿quién, si no puedo más,

que
parecer -por amor de cantar
entera la canción- siempre un loco?

Rezo -pues las palabras vacías se marcharon
sin ser oídas y sólo la plegaria queda
en pie- para que aun cuando tarde mucho
en morir y en escribir mi nombre
al fin sobre la lápida puedan
un día decir sobre ese frío
que no estuve loco.

“Narciso en el acorde último de las flautas”
Leopoldo María Panero – Huerga&Fierro – 2013

*****

VERBA NON VOLENT

La poesía es una cosa inexplicable.
José Cadalso

Feliz quien pudo hallar un destino a su medida.
Hölderlin

De Cuenca, Stevenson, Biedma, Eurípides,
Cernuda, Álvarez, Horacio, Lorca,
Bukowsky, Safo, Baudelaire, Séneca.
Y tantos.
Vértigo solemne
de lo que es y será permanencia.

“Calamidad y Desperfectos”
Noelia Illán Conesa – 2012

*****

II

Con la sangre en la boca de las cosas,
a veces, con la sangre así me cuesta
vivir el tanto largo paso de esta
febril historia de fechas insidiosas.

Al borde de la vida,  clamorosas,
y en reciento febril, por cuanto resta,
suman; y dejan que alma de mi gesta
locura dé a sus voces animosas.

Y con la sangre locamente puesta
en cálido furor, espeso y cierto,
mi corazón se cubre de esa guerra.

A los golpes latir de sí apresta
en su vivir desnudo, al mundo, abierto,
edificado en cruz sobre la tierra.

“A la desnuda vida creciente de la nada”
Jesús Cánovas Martínez – 1989

*****

II

Ne sachant pas, ingrat!, que c’était tout mon sacré
ce fard noyé dans l’eau perfide des glaciers

STÉPHANE  MALLARMÉ

En mi alma podrida atufa el hedor a triunfo
la cabalgata de mi cuerpo en ruinas
a donde mis manos para mostrar la victoria
se agarran al poema y caen
y una vieja muestra su culo sonrosado
a la victoria

pálida del papel en llamas,
desnudo, de rodillas, aterido de frío
en actitud de triunfo.

“Poemas del manicomio de Mondragón”
Leopoldo María Panero
Hiperión,1999

*****

intención, s. Percepción mental en la que prevalece una serie de influencias sobre otra; efecto cuya causa es la inminencia, inmediata o remota, de la realización del acto que intenta llevar a cabo la persona que tiene esa intención.

Si se piensa a fondo y se capta su sentido se verá que ésta es una de las definiciones más agudas y de mayor alcance de este diccionario. Ha conseguido el primer premio en tres ferias y la recetan todos los médicos respetables como arma letal contra los gusanos. Aumentó la cosecha de maíz de Illinois en cuarenta millones de toneladas en una sola temporada, descubrió las fuentes del Nilo y evitó la catástrofe en la batalla de Shiloh.

ínterin, s. Período de tiempo entre dos fechas o acontecimientos concretos; como por ejemplo, “Byron murió en la primera mitad del siglo XIX, Hugo, en la segunda mitad. En el ínterin destacó Adair Welcker”. Un famoso decreto de Carlos V de Alemania pensado para reconciliar las iglesias católica y protestante y hacer la vida imposible a Frank Pixley.

“El Diccionario del Diablo”
Ambroise Bierce

 *****

Luvia

Lluvia

Shitodo ni nurete
kore wa

michishirube no ishi

Estoy calado hasta los huesos…
(Y ¿qué es lo que tenemos aquí?)
Ah, la piedra que marca el camino

“Saborear el agua” – Taneda Santôka
Hiperión, 2004

*****

VECINA noche.
De talla enana, de talla gigantesca,
según el corte en la baya del dedo,
según aquello
que salga de él.

De inmensos ojos a veces, cuando
bicóncavo
un pensamiento, no de ella,
le viene en gotas añadido.

“Hebras de sol” – Paul Celan
Visor, 2002

*****

LUNA EN VENUS

Vestigio tímido
de un impulso contenido.
Efigie colapsada,
arpía sedienta de tierras de oeste,
que bajo el poniente asfixia la vaya.
Todo brilla bajo el shock temporal
de las horas mareadas,
del momento eclipsado.

Escala montañas de plata
culminación de la eyaculación verbal pura
leche enferma
de un erotismo ilustrado.
Teje la mente de la vieja alcahueta
cuyo nombre es arpía,
es vicisitud de gusanos
y alimento de lenguas bífidas

Acabaremos con la sangre débil,
perecerá en el esperpento
de la imagen en que concebimos,
así como nos fue dada la vergüenza.

Loor vita de tiempo effímero !

“El Bosque Helado” – Paola Rives Lirola

*****

2

RÉQUIEM

Manuel del Río, natural
de España, ha fallecido el sábado
11 de mayo, a consecuencia
de un accidente. Su cadáver
está tendido en D’Agostino
Funeral Home. Haskell. New Jersey.
Se dirá una misa cantada
a las 9,30, en St. Francis.

Es una historia que comienza
con sol y piedra, y que termina
sobre una mesa, en D’Agostino,
con flores y cirios eléctricos.
Es una historia que comienza
en una orilla del Atlántico.
Continúa en un camarote
de tercera, sobre las olas
-sobre las nubes- de las tierras
sumergidas ante Platón.
Halla en América su término
con una grúa y una clínica,
con una esquela y una misa
cantada, en la iglesia St. Francis.

Al fin y al cabo, cualquier sitio
da lo mismo para morir:
el que se aroma de romero,
el tallado en piedra, o en nieve,
el empapado de petróleo.
Da lo mismo que un cuerpo se haga
piedra, petróleo, nieve, aroma.
Lo doloroso no es morir
acá o allá…

Requiem aeternam,
Manuel del Río. Sobre el mármol
en D’Agostino, pastan toros
de España, Manuel, y las flores
(funeral de segunda, caja
que huele a abetos del invierno),
cuarenta dólares. Y han puesto
unas flores artificiales
entre las otras que arrancaron
al jardín… Liberame Domine
de morte aeterna…
Cuando mueran
James o Jacob verán las flores
que pagaron Giulio o Manuel…

Ahora descienden a tus cumbres
garras de águila. Dies irae.
Lo doloroso no es morir
Dies Illa acá o allá,
sino sin gloria…

Tus abuelos
fecundaron la tierra toda,
la empapaban de la aventura.
Cuando caía un español
se mutilaba el unvierso.
Los velaban no en D’Agostino
Funeral Home, sino entre hogueras,
entre caballos y armas. Héroes
para siempre. Estatuas de rostro
borrado. Vestidos aún
sus colores de papagayo,
de poder y de fantasía.

Él no ha caído así. No ha muerto
por ninguna locura hermosa.
(Hace mucho que el español
muere de anónimo y cordura,
o en locuras desgarradoras
entre hermanos: cuando acuchilla
pellejos de vino, derrama
sangre fraterna.) Vino un día
porque su tierra es pobre. El mundo
Liberame Domine es patria.
Y ha muerto. No fundó ciudades.
No dio su nombre a un mar. No hizo
más que morir por diecisiete
dólares (él los pensaría
en pesetas). Requiem aeternam.
Y en D’Agostino lo visitan
los polacos, los irlandeses,
los españoles, los que mueren
en el week-end.

Requiem aeternam.
Definitivamente todo
ha terminado. Su cadáver
está tendido en D’Agostino
Funeral Home. Haskell. New Jersey.
Se dirá una misa cantada
por su alma.

Me he limitado
a reflejar aquí una esquela
de un periódico de New York.
Objetivamente, sin vuelo
en el verso. Objetivamente.
Un español como millones
de españoles. No he dicho a nadie
que estuve a punto de llorar.

Jose Hierro

*****

me vuelvo a vosotros, criaturas perfectas, seres ungidos
por ese aceite suave,
de olor empalagosamente dulce, que es la muerte.
Ahora, en la tarde de este sedoso día
en que noviembre incendia mi jardín,
entre la calma, entre la seda lenta
de la amarilla luz filtrada,
luz cedida
por huidizo sol,
que el follaje amarillo
sublima hasta las glorias
del amarillo elemental primero
(cuando aún era un perfume la tristeza),
y en que el aire
es una piscina de amarilla tersura,
turbada sólo por la caída de alguna rara hoja
que en lentas espirales amarillas
augustamente
busca también el tibio seno
de la tierra, donde se ha de pudrir,

ahora, medito a solas la amarilla luz,
y, ausente, miro tanto y tanto huerto
donde piadosamente os han sembrado
con esperanza de cosecha inmortal.
Hoy la enlutada fila, la fila interminable
de parientes, de amigos,
os lleva flores, os enciende candelicas.
Ah, por fin recuerdan que un día súbitamente el viento
golpeó enfurecido las ventanas de su casa,
que a veces, a altas horas en el camino
brillan entre los árboles ojos fosforescentes,
que nacen en sórdidas alcobas
niños ciclanes, de cinco brazos y con pezuñas de camella,
que hay un ocre terror en la medula de sus almas,
que al lado de sus vidas hay abiertos unos inmensos pozos, unos alucinantes vacíos,
y aquí vienen hoy a evocaros, a aplacaros.

!Ah, por fin, por fin se han acordado de vosotros¡
Ellos querrían haceros hoy vivir, haceros revivir en el recuerdo,
haceros participar de su charla, gozar de su merienda y compartir su bota.
(Ah, sí, y a veces cuelgan
del monumento de una “fealdad casi lúbrica”,
la amarillenta foto de un señor,
bigote lacio, pantalones desplanchados, gran cadena colgante sobre el hinchado abdomen).
Ellos querían ayudaros, salvaros,
convertir en vida, en cambio, en flujo, vuestra helada mudez.
Ah, pero vosotros no podéis vivir, vosotros no vivís: vosotros sois.
Igual que Dios, que no vive, que es: igual que Dios.
Sólo allí donde hay muerte puede existir la vida,
oh muertos inmortales.

Dámaso Alonso

*****

¡Chist!… Hablemos de ella sólo en voz baja. Su dominio no es grande; de otro modo ninguna carne podría vivir; pero sobre ese dominio su poder es absoluto. Pese al triple velo de crespón en que envuelve su cabeza, por alto que la lleve, desde abajo puede verse la luz salvaje que escapa de sus ojos, luz de desesperación siempre deslumbrante, mañanas y tardes, a mediodía como a medianoche, a la hora del flujo como a la hora del reflujo. Esta desafía a Dios. Ella es también la madre de las demencias y la consejera de los suicidas… La Madona camina con un paso irregular, rápido o lento, pero siempre con una gracia trágica. Nuestra señora de los Suspiros se desliza tímidamente y con precaución. Pero la hermana más joven se mueve con movimientos imposibles de prever; brinca; da saltos de tigre. Ella no lleva llave; porque, aunque visita raramente a los hombres, cuando le está permitido acercarse a una puerta, la toma por asalto y la hunde. Y su nombre es Mater Tenebrarum, Nuestra Señora de las Tinieblas.

“Los paraísos artificiales” – Charles Baudelaire
Ediciones Akal, 2000

*****

4

Tuve que sufrir otra de éstas. Vivíamos en el segundo piso de un viejo caserón y yo trabajaba. Eso fue lo que casi me mató, beber toda la noche y trabajar todo el día. Solía tirar siempre una botella contra la misma ventana. Solía bajar con esa ventana a la cristalería de la esquina a que la arreglaran, allí le ponían un vidrio nuevo en el marco. Hacía esto una vez a la semana. El hombre me miraba muy extrañamente pero siempre aceptaba mi dinero, que le parecía tan bueno como el de cualquier otro. Yo montaba la ventana y la rompía de nuevo de un botellazo. Había estado bebiendo fuerte durante 15 años, y una mañana desperté y allí estaba: la sangre saliendo a borbotones de mi boca y culo. Moñigos negros. Sangre, sangre, cataratas de sangre. La sangre apesta peor que la mierda. Ella llamó a un doctor y la ambulancia vino a por mí. Los camilleros dijeron que no era demasiado grande para acarrearme por las escaleras y me pidieron que bajara andando.

“Se busca una mujer” – Charles Bukowsky
Anagrama, 2009

*****

books

Anuncios

Acerca de THOTH

Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
Cita | Esta entrada fue publicada en Poesía, Prosa y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s