orlada la miseria – Otón

Defenestrando este silencio que ya es complice de tu asesinato, niña egoísta. Sonriendo al destino. A este día nuevo que no se repite porque sí, pero sí que se repite a tu lado. Latiendo, latiente, latido.

Una reflexión de un neón nuevo, donde las noches son mañanas cubiertas de Spleen. Donde el silencio ya es el Rey. Mandando vivir sin más. Porque sí.

Ejecutar al ladrón del alma -que no existe, para fraguar el dilema último del día estrenado, el latido de esta bestia amiga. Una asesina que percute en el azul. Una homicida que se releja en el cielo gris. Azul.

Mimbre de corazón alado como barco de cristal sobre el deslizante axioma caduco que ya no nos importa. Domina el mundo un hálito de esperanza que se llama Lobo. El energúmeno de siempre es esa estrella podrida que a pesar de todo sigue brillando.

Estamos en tu latido, en tu mirada. Estoy en tu pecho, en tus ojos cuando me miras. Soy este reflejo afilado de la gentuza que nos rodea. Bella y marcada por la Gracia golpeas mi balcón solitario con poder. Paciente libre*pensadora con galletas maría y cola cao.

Estamos en la cada vez menos prisión del amor. Somos el barrote firme corroído por el ácido de la lucidez. Tu cuerpo y el mío sobre el viejo colchón que no cabe el somier. El ejército de las noches mal soñadas sin ti. El presente que son soldados venciendo. Sin enemigos. Sin envidias. Sin miserias.

Hilvanada la vida ejecutar la regla número uno, Ser; sin miedo, ni angustia, ni timidez. La correspondencia desde el infierno de nuestro diablo preferido, la luz. Sol sobre la tiniebla antigua de la ceguera, el egoísmo y la desidia. Milicia de la verdad para iniciados al día real.

Palabrería para desbancar a la estulticia. Misión de lelos sobre el acantilado del corazón. Uniforme único y talla primera. Nosotros. Nuestras manos. Nuestra piel, tu culo que siempre miel respira. Yo sobre tu sexo que es el fuego necesario para perpetuar la dicha. Felicidad para condenados al Averno. Nuestro destino.

Ocaso de polladas que se quedan para los de siempre. Ignorantes en su soberbia. Fantasmas en su orgullo. Maledicientes en su templo. Hemos llegado al lugar. Estamos donde pertenecemos. Gracias Hada que no necesitas la crisálida para vivir. Gracias a tus alas por mostrar los cielos del hoy. Gracias a tus piececitos por pisar y evitar así que caigamos en la nada.

En este aliento que nos recuerda a la vida estamos. Firmes, seguros de nosotros mismos. Sin temor, ni angustia, ni incertidumbre. Alumbra esta noche que ya es día. Irriga el estéril horado del hermano que sufre. Ilumina con tu luminaria el vuelo del hada enferma y desorientada. Sin ti, perecemos en el vacío de esta sociedad del bien-estar que vencerá a todos los falsos, los malvados y los débiles.

No me puedo despedir de quien me hizo, ni puedo alejarme de quien me ata. Tu sonrisa, tus ojos, tu piel sobre este abismo llamado Nada. Donde comenzamos a gritar sin pausa. Donde la sonrisa se impone y todo es hermandad, y todo es poder y todo es hogar. Bendita seas Hada Verde que cobijas el corazón horadado de la Bestia para redimirlo del vacío, la ira o la indiferencia. Te quiero.

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Acerca de THOTH

Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
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