“El dolor debería de instruir a los sabios” – Byron

MANFRED

ACTO I, ESCENA I

MANFRED, solo. Lugar: una galería gótica.
Hora: medianoche.

MANFRED. Hay que llenar la lámpara otra vez: aun así
no arderá tanto tiempo como debo velar:
mi dormitar -si es esto dormitar- no es dormir
sino proseguir siempre el pensar sin desmayo,
que resistir no puedo: en mi corazón hay
una vigilia, y estos ojos sólo se cierran
para mirar adentro: pero vivo y ostento
el aspecto y la forma de los hombres que alientan.
El dolor debería instruir a los sabios:
la tristeza es saber: pero los que más saben
han de tener más luto por la verdad fatal;
el Árbol del Saber no es Árbol de la Vida.
Filosofía y ciencia, las fuentes del asombro
y la sabiduría del mundo ya he probado,
y en mi mente hay potencia capaz de someterle
todo eso. Pero no me sirven: he hecho el bien
a algunos, y he encontrado buenos incluso entre hombres,
pero no me ha servido: el bien o el mal, la vida,
poder, pasiones, cuanto veo en los demás seres,
han sido para mí como lluvia en la arena,
desde aquella innombrable hora. No tengo miedo,
siento la maldición de no tener temor
natural, ni el latir trémulo de esperanzas
o deseos, o acechos de amar algo en la tierra.
Ahora a mi tarea. ¡Potencia misteriosa!
¡Espíritus del ancho Universo sin límites,
a quienes en lo oscuro y en la luz he buscado;
vosotros que abrazáis la tierra y residís
en más sutil esencia…

B Y R O N

*****

…se aumentó y se mantuvo. Pero queda un camino
ante mí más difícil; temo que sus quebrados
rodeos necesiten tendones de gamuza
y alas de águila: pues ahora entra en mi mente
una perturbación por causas ignoradas.
Me quedé solo, en busca de este mundo visible,
y sin saber por qué. Se hundieron los puntales
de mis afectos, pero persistió el edificio
igual que sostenido por su espíritu mismo.
Todo lo que observaba me era caro, y por ello
mi mente estaba abierta a influjos más sutiles
y a comunión más íntima. Muchos son nuestros gozos
de jóvenes, pero ¡ay! que dicha es el vivir
cuando trae cada hora un acceso palpable
al conocer, y todo conocer es deleite,
y no está la tristeza. Una estación tras otra
y yo movía en todo cualidades
sin desplegar, efímeras, que de no ser por ese
poder de observación del amor, quedarían
descuidadas; dejando un registro de muchas
relaciones estables, antes desconocidas.
De ahí la vida, el cambio, belleza y soledad,
más activa que incluso la “sociedad mejor”,
sociedad endulzada, como la soledad,
por muchas simpatías sin estorbo y por suaves
agitaciones de ánimo por parte de variadas
distinciones, en una diferencia notada
en cosas, donde para el ojo desatento
no hay diferencia tal, y, de la misma fuente,
un gozo más sublime; pues yo paseaba a solas,
bajo las silenciosas estrellas,  y en tal tiempo
noté cuánto poder existe en el sonido
para exhalar un ánimo elevado por formas
o por no profanadas imágenes…

WORDSWORTH

*****

LUCIFER.
…sin límites de todos con todos.  Pero ¡Él!
tan cuitado en su altura, tan inquieto en su cuita,
debe seguir creando y volviendo a crear.
[Quizá se hará algún día un Hijo, como os dio
un Padre, mas si lo hace, ¡créeme que será
ese Hijo un sacrificio!]”

CAÍN. Me hablas de cosas que hace
mucho tiempo flotan ante mi mente:
nunca reconcilié lo que veía con
lo que oía. Mi padre y mi madre me hablaron
de serpientes, de frutos y de árboles: hoy veo
la puerta del que llaman ellos su paraíso
guardada por un ángel de flamígera espada,
que nos impide entrar: el trabajo diario
me pesa y el pensar constante: miro en torno
un mundo donde yo no parezco ser nada,
mientras los pensamientos se elevan en mí, como
si dominar pudieran todo, pero creí
que esta desgracia sólo era mía. Mi padre
está domesticado, mi madre ya ha olvidado
el ánimo que la hizo tener sed de saber
a riesgo de una eterna maldición, y mi hermano
es un pastor atento que ofrece los primeros
nacidos del rebaño a los que hacen que la tierra
no nos dé sin sudor nada: mi hermana Zillah
canta himnos más temprano que las aves del alba;
y mi Adah, amada mía, no comprende tampoco
lo que abruma mi mente: nunca pudo entenderme.
Está bien, yo prefiero unirme a los Espíritus.

LUCIFER. Y si no hubieras sido adecuado, por tu alma,
para tal compañía, yo ahora no estaría
delante de ti: como antes, una serpiente
sería suficiente para imponer su hechizo.

B  Y R O N

Poetas románticos ingleses – Planeta, 1989

George-gordon-lord-byron

William Wordsworth

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Acerca de kalima001

Momento de afianzar, momento de realizar todo lo vivido, lo estudiado, lo sentido. El mejor momento de la vida, SER.
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