“hombres que se plantan delante de ventanas de 10 metros de anchura y no ven nada” – Charles Bukowski

algo para los revendedores las monjas, los tenderos y para ti…

lo tenemos todo y no tenemos nada
unos hombres lo hacen en iglesias
y otros lo hacen partiendo mariposas
por la mitad
y otros hombres lo hacen en Palm Springs
metiéndosela a rubias de mantequilla
con almas de Cadillac
Cadillac y mariposas
nada y todo,
el rostro se derrite hasta el último resuello
en una bodega en Corpus Christi.
hay algo para los revendedores, las monjas,
los tenderos y para ti…
algo a las 8 de la mañana, algo en la biblioteca
algo en el río,
todo y nada.
en el matadero viene por
el techo colgado de un gancho, y tú lo golpeas:
un
dos
tres
y ya lo tienes, carne muerta por valor de
200 S, huesos contra tus huesos
algo y nada.
siempre es bastante temprano para morir y
siempre es demasiado tarde,
y el regreso de sangre en el blanco del lavabo
no te dice nada en absoluto
y los sepultureros que juegan al póker mientras toman
café a las 5 de la mañana, a la espera de que la hierba
deseche la escarcha…
no te dicen nada en absoluto.

lo tenemos todo y no tenemos nada:
-días con cantos de cristal y el hedor imposible
del musgo de los ríos- menos que una mierda;
días como tableros llenos de jugadas y contrajugadas,
interés pendiente, tanto sentido tiene la derrota como
la victoria; días llenos cual mulas
de acarreo apaleadas, taciturnas y barnizadas al sol
que enfilan un sendero en el que un loco aguarda sentado entre
arrendajos y chercanes de un gris escamoso, enredados y
desmedrados.
también buenos días de vino y gritos, peleas
en callejones, piernas gordas de mujer enmarañadas en torno
a tus entrañas enterradas en gemidos.
los carteles en las plazas de toros como diamantes que aullaran
Madre Capri, violetas que brotan del suelo
para decirte que olvides los ejércitos muertos y los amores
que te robaron.
días en que los niños dicen cosas divertidas e ingeniosas
cual salvajes que intentaran enviarte un mensaje por medio de
sus cuerpos  mientras sus cuerpos siguen
lo bastante vivos como transmitir y sentir y correr arriba y abajo sin cerraduras ni sueldos ni
ideales ni posesiones ni opiniones
de escarabajo.
días en que puedes llorar el día entero en
una habitación verde con la puerta cerrada, días
en que te ríes del panadero
porque es zanquilargo, días
de mirar hacia los setos…

y nada, nada. los días
de los jefes, hombres amarillos
con aspecto de ranas, hienas, hombres que caminan
como si no se hubiera inventado la melodía, hombres
que consideran inteligente contratar, despedir y
enriquecer, hombres con esposas caras que poseen
como 60 acres de tierra para perforar
o lucir o resguardar con muros de
los incompetentes, hombres que se matarán
porque están locos y lo justificarían porque
es de ley, hombres que se plantan delante de
ventanas de 10 metros de anchura y no ven nada,
hombres con yates de lujo que pueden dar  la vuelta
al mundo sin llegar a salir de los bolsillos de su
chaleco, hombres como caracoles, hombres como anguilas,
hombres
como babosas, y peores aún…

y nada, cobrar el último sueldo
en un puerto, en una fábrica, en un hospital, en una
planta aeronáutica, en un salón recreativo, en una
barbería, en un trabajo que, de todos modos…

Anuncios

Acerca de kalima001

Momento de afianzar, momento de realizar todo lo vivido, lo estudiado, lo sentido. El mejor momento de la vida, SER.
Cita | Esta entrada fue publicada en Poesía y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s