Y era tu abrazo como nudo de horca”” – Leopoldo Lugones

Tan sólo a lo lejos, rasgando la bruma,

del negro estandarte las orlas flotaron,

como flota en el aire la pluma

que al ave nocturna los vientos robaron.

(De En las orillas del Sar)
ROSALÍA CASTRO

Rosalía Castro

*****

LOS OJOS DE LOS GATOS

¿Qué miran sus ojos verdes,
siempre en la sombra clavados?
¡Es que ven a los difuntos
las pupilas de los gatos!

Ojos brujos, que en la noche
brillan como fuegos fatuos,
verdes rodelas magnéticas,
gemas de fulgores raros,
como esmeraldas caídas
de la corona del diablo.
¿Qué ven en la oscuridad
sus ojos alucinados?
¡Ven la danza de los muertos
las pupilas de los gatos!

A la luna de febrero
suspiran en los tejados,
y bailan, al dar las doce,
en todos los campanarios.

Ojos fijos en la sombra,
pavorosos y enigmáticos,
que recogen de la luna
los rayos empozoñados.
¿Qué miran a medianoche
en los nocturnos sabáticos?
¡Es que ven pasar las brujas
las pupilas de los gatos!

EMILIO CARRERE

APARICIÓN EN EL CREPÚSCULO

En estos crepúsculos
tan tristes, de invierno,
junto a mi vidriera
devano mis sueños
y una voz, en la sombra, parece
que dice mi nombre
con un melancólico acento.

En mi triste estancia
palpita el silencio
como un dolorido
corazón… Un bello
nombre suena en el triste crepúsculo;
un nombre que sólo
ya puedo escuchar en sueños.
Como caravana
cruzan mis recuerdos
por los desvaídos
telones del tiempo,
y parece que flota en las sombras
su bello fantasma
entre un vago perfume de incienso.

Escucha mi oído
como un ritornelo
sus dulces palabras
que suenan muy lejos,
más allá de la tumba, en un limbo
de alucinaciones,
infinito de horror y misterio.
¿Es cierto que, a veces,
no rondan los muertos?
La pálida Esfinge
no rasga su velo.
Tengo frío… ¡También en la tierra,
bajo la nevada,
tendrán mucho frío sus huesos!

EMILIO CARRERE

Emilio Carrere

*****

A  HISTERIA

¡Oh, cómo te miraban las tinieblas,
cuando, ciñendo el nudo de tu brazo
a mi garganta, ijar de aquel caballo,
cruzábamos la selva temblorosa
llevando nuestro horror bajo los astros!
Era una selva larga, todo negra;
la selva dolorosa cuyos gajos
echan sangre al golpe de las hachas,
como los miembros de un molusco extraño…
Era una selva larga, toda triste,
y en sus sombras reinaba nuestro espanto.
El espumante potro galopaba
mojando de sudores su cansancio
y ya hacía mil años que corría
por aquel bosque lúgubre.
¡Mil años!
Y aquel bosque era largo, y triste,
y en sus sombras reinaba nuestro espanto.
Y era tu abrazo como nudo de horca,
Y eran glaciales témpanos tus labios,
y eran zarzas retráctiles mis manos,
y era el enorme potro un viento negro,
furioso en su carrera de mil años.
Caímos a un abismo tan profundo,
que allí no había Dios: montes lejanos
levantaban sus cúspides, casqueadas
de nieve bajo el brillo de los astros,
como enormes cabezas de califas;
describía Saturno un lento arco
sobre el tremendo asombro de la noche;
los solemnes reposos del Océano
desnivelaban la siniestra luna,
y las ondas, hirviendo en los peñascos,
hablaban como lenguas, con el grito
de las vidas humanas que tragaron.

LEOPOLDO  LUGONES

Leopoldo Lugones

Anuncios

Acerca de kalima001

Momento de afianzar, momento de realizar todo lo vivido, lo estudiado, lo sentido. El mejor momento de la vida, SER.
Cita | Esta entrada fue publicada en Poesía y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s