CHICAS

solía pasar 3 días a la semana
llevando a la una o a la otra
a diversas farmacias
en Hollywood Boulevard.

no sé cómo conseguían
las recetas,
si se tiraban a sus
médicos o asesinaban a alguien
no lo sé

pero las conseguían.
era un circo de cuidado.

una de ellas
me teléfono: -¡Eddie está intentando
cogerme la receta! ¡dile
a Eddie que me deje en paz!

hice que Eddie se pusiera al teléfono
y le dije que iba a darle de
hostias, que estaba en camino
justo para eso.

Eddie era su hermano.
vivía allí.
cuando llegué
se había ido.

-no ha podido encontrar la receta
-me dijo-, me la había
metido en la boca. casi me
la trago…

me enseño el papelito húmedo y
arrugado, lo desdobló y dijo:
-vamos…

no sé lo que suponía aquello
para mí.
por lo general suponía que cuando
regresábamos a mi casa y tomaba
alguna pastilla con la priva
hacía alguna estupidez
como joder el
espejo del baño o
meter tajos a la mesita de centro
con la navaja.
aunque las chicas estaban
bastante buenas
no había mucho sexo
implicado.

suponía
llevar en coche a la una o a la
otra
a la sección de recetas
de alguna farmacia en
Hollywood Boulevard
a las 10.35 de la mañana
luego buscar aparcamiento,
encontrarme a una de ellas más tarde
tambaleante sobre sus altos tacones
con aspecto indefenso
pero en realidad totalmente vicioso
espantado con gruñidos a cualquier soñador estúpido
entre el gentío de la acera

para luego verme,
y adentrarnos
en otro día y otra noche
de pastillas y
alcohol
anfetas tranquilizantes
vodka vino cerveza brandy
daba igual
hasta que quedábamos petrificados
al margen de la existencia

hasta la siguiente
vez.

*****

UNA SEÑAL EN EL CIELO

los halcones han venido a la ciudad
y se lanzan en picado
para arramblar con las palomas.
los perros y los gatos
vuelven la mirada y
corren a esconderse
mientras una sombra en movimiento se precipita
entre ellos
y el sol.

yo también estoy preocupado,
me pongo debajo de una hoja de palmera
y enciendo un pitillo.

miro al halcón planear
con elegancia
sobre los cables de teléfonos,
es
precioso
ese halcón
desde esta distancia,
y, claro,
me hace pensar
en la muerte
y la muerte es perfectamente
adecuada,
sin embargo tiro
el pitillo
lo apago de un pisotón,
levanto la mirada hacia el pájaro:
-hijo de puta…

doy media vuelta
cruzo el portal
hasta el piso
en el momento en que suena
el teléfono.

*****

UNA NOCHE CARGADA A LA VISA

acabé el vino
me puse otra copa
tomé un sorbo
encendí un pitillo.

la habitación del motel estaba
pagada hasta las once
de la mañana,
bonitas toallas blancas y
pequeñitas
en el cuarto de baño y
las pastillas de jabón
envueltas en papel
los vasos de celuloide
y la
protección de papel sobre el
asiento del retrete.

puse la
tele
una peli antigua
en blanco y negro

quité el sonido
y
observé los
rostros.
un hombre y
una mujer.
parecía haber
algún problema.
se les veía
desdichados aunque
a la mayoría de la gente
sus caras les
parecían hermosas.

seguí viéndolos
mientras fumaba
y bebía más
vino.

cuando apagué
la tele
me quedé en
calzoncillos
fui hasta
la cama
retiré el
edredón
y la sábana
y me
acosté.

afuera en Sunset Boulevard
se veía todo el
neón a través de las
persianas.

me levanté
cerré las persianas
volví a acostarme.
se estaba a gusto en
la oscuridad.
perfecto.

llamaron
a la puerta.
la abrí con
la cadena
puesta y
eché un vistazo.

estaba de regreso.
la dejé
pasar.

-ha sido horrible -me
dijo
mientras se
desvestía-.
¡un hijo de
puta ha intentado
violarme y quitarme
el bolso en el
aparcamiento!
¡le he pegado una patada
en los cojones!
¡comparado con él
tú 
tienes buen
aspecto!

-gracias,
Sherrie, me considero
afortunado…

se metió en
la cama a mi
lado.

-¡lo único que quiero
es dejar la puta
calle!

-sí. ya sé a qué te
refieres.

-¿hay algo en la tele? -me
preguntó
mientras se ponía vino
sin tiento.

-sólo un canal -le
dije.

al tiempo que me levantaba y
encendía el aparato
otra vez
con sonido
y me volvía a la
cama.

la mujer en la tele
le dijo al hombre
en la tele: -¡tienes que
escoger entre tu
esposa y yo! ¡estoy
harta de ocultar lo
que estamos haciendo!
¡quiero que nuestro amor salgo
relucir
como una banda de música
como una bandera
gloriosa!

el hombre agachó la
cabeza y
no respondió.

la que
estaba a mi lado
en la cama:
le volví a llenar
el vaso.

para las once los
dos estaríamos
en alguna otra
parte
y la limpiadora del hotel
vendría y
se encargaría de
la habitación.

ella volvería a
la calle y yo
volvería a
escribir,
a veces, sobre
ellas.

pero mientras tanto
estábamos sentados sobre
el culo
apoyados en
almohadas
el cenicero
entre nosotros en
la cama

bebíamos el vino
en vasos de plástico.
era una
película horrible
pero resultaba
agradable
estar ahí sentados en
la oscuridad
viéndola
mientras
fumábamos y
bebíamos
sin tener
que decir
nada.

*****

0670

 

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Acerca de THOTH

Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
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