“Poemas desubicados” – OTÓN

Multiplicar en silencio auroras y esputos”

OTÓN

*****

1

No estoy. Soy. Ejercen los días de contra-revolución.
Olvidar.
Dejar de sentir.
Esperar.
Incrustar mi alma en la pared donde habito.
¿Qué soy entonces?

El destino se convierte en excusa para tus labios. Doble penetración como fruto, distancia a nuestra miseria.
Abarca podredumbre el imposible. Este azar. Soy enemigo de otro predicado. Elegía demoníaca.
Un universo. Un reto. Una misión.
Pasar la vida naufragando. Ejercer de tiniebla mientras esparce segundos el tiempo. Amo.

Hay otro cadáver sobre mi polla. Enhiesto misterio del abecedario. No consigo arrancarte de tu mundo.
Soy el indio del balcón podrido del rico.
El sabor de la muerte. El radio del sol negro que es libertad.
Me salto el amanecer con anunciados tormentos. Soy hecatombe. Cinco retos quedan. sobre tu voz estoy. Limpiando el basurero. tu mausoleo.

2

Carrusel

Llega la tardía primavera a esta maldad que no cesa. Esta poderosa línea que penetra porquería.
Me inscribo en la ecuación irreal del diablo. Me salto la incógnita y garabateo desidia e iniquidad.
Los retorcidos escalones del desierto.
El infinito martirio que me mece. Estoy perdido pero me salvo. Con los besos de Hécate. Con sonrisas del diablo.
Me llega el corazón a los zapatos. Y olvido cambiar tu nombre del portal. Pombagira se encarga de pegarle fuego. Soy axioma de Buer para tu podrido corazón.

Me vendo al mar irreal donde te vendo. Falsa moneda para peregrinos. Revoloteo y me pierdo. Soy el absurdo reino que a deshora te nombra.
El hipócrita mar azul de tu cruz. Cambia el destino como tu nacimiento estúpido. Estoy clavado en el desagüe de tu espíritu antiguo, donde tu espada es luz.
No me nombres. Estamos apagados. No me nombres. No estoy.
Resulta que te reconozco mientras me pierdo. Este cáliz me nombra. Estúpida ecuación de tus ojos imposibles.
Sé que me nombro. Oscuro cómplice del destino. Duende de este azul.
Me permites sobrevivir y te sigo. No comprendo nada y te siento. El sacro amanecer. El destino que garabatea himnos. Yo y el destino. Los círculos superpuestos. Circo.

3

El silencio de la serpiente. Un nuevo himno que me recuerda a tu oscuridad. Al avance del silencio por la tierra. El cabalgar de este ejército malvado, como tú, como tu distancia, como tu silencio, como el mundo de ahí afuera.
Y te veo. Descubriendo el arcano que me debes. Mientras te acurrucas en mi destino con señales que no me interesan, con el nuevo bestiario desvelado te conviertes en guía de mi ceguera. Impresionar al vacío. Proclamar insatisfacción.
Mística del caos. Tu ciudad como refugio. El amparo del alma. El salvaje perfume de tus…

Creo que pertenezco al estúpido síntoma del ayer. Cuando corazón y mente eran lo mismo. perdido ahora.

4

El símbolo que se repite. Esta noche nueva. El silencio. La maldad del mundo contra mí y contra sí mismo. Esta sombra alada. Este misterio irrepetible.
Eco y senectud. Vejez como belleza. Este símbolo ahora marchito. Creer. Establecer mi temor como norte. Ahora un estadio intermedio. El tiempo. Pasado como escuela.

Ser. Estigma de Belial. Esta noche recurrente. Mi incienso como negra luz del horado. Pombagira. Estupidez como crónica.
Imperfección como tiempo.
El silencio.
Leviatán y el renacer de mi horado. Ahora real. Ahora fuego.

Creo que las sombras esconden este balcón renovado. Lleno. Brillante. Placentero. Soy el diablo de esta libertad. Ombre y ciudad nueva. Lucifer en mi corazón.
Cada noche que me elevo a tu regazo diabólico. Soy esta ocurrencia. que me daña. El renacer del ahora como noviciado.
Estoy donde habita el amor en mi diablo.
Sangre y esta prédica nocturna.
Creo en tu estulticia. Tu norte. Mi norte errante, Belial bendito.
Me sé de memoria el final del tiempo. Cuando muere alma –que no existe. Un cambio en el estado de la materia. Tu cultura en mi voz. El idioma que no explica nada. Ahora prevalecen las sombras en esta batalla infinita. Me creo cómplice de tu ser. Antagónico martirio que te nombra.

Himno. Estúpida ofrenda y diablo.

Mira este gesto real del silencio. Yo como liberado axioma del mal. Llegan tus mundos al mío. Cambio de estado mi mente. Soy espera de la vejez. Tu voz desperdiciada en himnos olvidados. Elevo tu noche con silencios. Esperando otra vez el golpe final a tu idiotez.
No es demasiado importante nada.
Queda la esperanza de vencer. El espacio igualado a tu ausencia.

Corazón late firme. Invencible. Estar en el tiempo venciendo. Vanquish.

5

He visto a los mundos convertirse en posiciones de tu rostro. Ser. estúpida tensión del demonio, ahora vencido. Nace Lucifer.
Una luz enfermiza que combate mi silencio. Una excusa absurda de ningún dios. Un ahora. Recaer en la lucha de cada día. En la incierta correspondencia de cada noche nueva. De cada sonrisa. Viendo mi mundo. Sentir el absurdo. Corresponder al destino con odio. Encontrado odio que te pertenece.

Parte del destino. Donde acaban tus ojos. El ignorado mal del demonio. Ahora vencido. Nace Lucifer. De nuevo te escucho silenciando tu belleza. El camino de esta disfunción. No quedan rostros. Ni silencios otra vez. Nadie pertenece a mi destino. porque no existe.
Escribo en silencio sobre los balcones de tu corazón y me pierdo en oquedades que no existen. Culpo a tu horado de mi latir mientras termina el mundo, donde empieza el alma.

No estoy, no soy, no espero nada. Quedo, aprecio tu adiós. Este himno ignorado como la noche baldía, como el reto de la ciudad. Tengo tu cuerpo en mi mente. Tus ojos en el ahora y tu presencia que me llena.
Nos queda este adiós. Esta canción de enfermos imaginarios. Me quedas tú, ¿y qué hago contigo? No hacer, no desear. No esperar. Razón y deseo. Estúpida prédica. Ambición. Estadio y tinieblas. Estación infinita. Impuesta razón como dolor.
Otra vez el destino.
Otra noche real.
El espacio. El tiempo. La noche presente.
El espejo. Mi destino.
Cada época y su símbolo.

El azufre oculto. Trono y misterio de tu sexo lleno de pústulas y cicatrices del adiós. Compartir, expresar, sentir.
¿Para qué?
¿Por qué no?

Padre, me voy:
voy a jugar en la muerte,
padre, me voy.
Dile adiós a mi madre,
y apaga la luz de mi cuarto:
padre, me voy…”

LEOPOLDO MARÍA PANERO

6

Muere en silencio. Sigilo del Rey.
Este azar. Cargado de desórdenes. mi nombre.
Prédica del siniestro. Yo y el azul. odio.

Una madre que arrebata el llanto al bebé.
Que no deja que respiren sus sueños.
Que condena a la desilusión a su fe.
Que maldice su fe.

El acorde que significa desorden.
El maligno. La sombra. El odio.
Desorden en este azar de cartón. Tus ojos en este reino. Milagro y orden.

Yo como vacío.
Vacío.

He visto nevar en tu ajado corazón.
He contado las estrellas que te alumbran.
Soy la preposición de este mundo infinito.
Cultura del diablo.
Alquimia y tu nombre.
Quedan voces, lamentos y otro apellido que vencer. El amado lobo de las estrellas. Balcón siniestro y catódico método del renacer.

destino.

Incluir una luz en tu límite. Un latido. El barco que no naufraga. Hedor.
Torre y dilema. Los azúcares del alma.
El reto que descompone el azar. Yo y el siniestro.
Me temo que mueres. Encima de la cómoda, mueres.
Tu cadáver, el desierto, el abecedario. Mi reto.
Estoy bajo tu cultura, ágrafo y diablo. ¿Dónde?

La impresión del renacer. Yo y el tiempo. Nada y el destino. El nucleico proyecto de tus ojos. Escucha como rezo al diablo.
Expectativas del yo.
El pecado.
Miedos.
Recuerdos.
La tiniebla.
Hermanos.
El niño que soy.
El adolescente que fuiste.
El hombre que eres.
Ombre.

Tiempo como canción. Me recuerdo. Me tengo. Me mimo.
En nanosegundos estimo tu abismo.
¿Y tú?

Desértica misión que me nombra.
Magia eléctrica en el desierto.
Los niños del alma escriben versos al ayer. Suenan a canciones del diablo. Milagros de dios. Aneurisma y plomo.
Explota el corazón.
Bestia y Amor.
Azufre y dilema.
Rito y carbono.

El tren del adiós sobre tu visión añoranza.
El hombre equivocado en el lugar correcto.
Ombre sobre esta noche de uniformes y estopa.
Martirio de la virgen equivocada.
El señor del alma y su trono y su silencio coronado.
Guevurah como Hogar.

7

La muerte es el puto enemigo. La dama azul. El latido, aliento de mis ojos.
La muerte vencida venciendo. Reinando en este corazón de andrajos azules. Todo azul. El destino. El eco. La máxima de mis ojos hirientes.
El destino. El balcón. El amanecer. Cientos de mundos por descubrir. La red imposible que significa Amor. Yo.

Nadie como muerte. Azul manifestación de esta vida Real.
El universo gira al revés de ti. circunstancia. Yo y el dialecto de la sombra. Ayer.

Angustia maldita que resucita al hombre. Ilusión de este naufragar ahora. Cuando dios cubre mi rostro con ciudades.
Giro en torno a ti. Vulva del cielo. Mi infierno.
La balanza que trastorna el tiempo. El infeliz axioma de esta comunidad. Temor al ave. Pánico a sí mismo. El oso azul del mar. Cima.

Se mezcla mi destino con el tuyo. El suyo con el tuyo. El mío con el de las dos. ¿Dónde está el corazón?

dicha como consorte.

Sangran mis heridas mientras me siento ausente. El ave que anida en el templo no soy yo.
Adiós.
Loor ¡Muerte Azul¡ Loor

8

Se cubre de desiertos tu nombre noche. Me acuerdo de la paz del lobo. Cuando no eran voces sino lágrimas quienes dirigían los ciclos del mundo.
Familia como duda. Apóstol del dolor como cicatriz de esta noche parecida.

Igual vencer ahora significa perder. Abandonar el barco en llamas que el mar no extingue. Aviva mi gesto la furia.
Soy el axioma del diablo.
El balcón que se transforma en dios.

Incluso el silencio crea temores. Líneas de flotación malditas. La edad de Pombagira. La estirpe de la Negra Princesa. Oscuro abolengo de Dama Coronada. La humildad de un Corazón Puro. El dios del revés. Lucifer como Maestro. Guía del silencio.

Invoco tu nombre mientras escribo odas al mío. Soy la resurrección de este verso del revés. El himno equivocado. Reo como norte. Senectud vencida. Ocaso y lacayo.
Desatino como religión. Esperar. Esgrimir oquedad en tu voz. Apagada.
Diseñar tu mundo significa el mío. Balcón como realidad. El misterio de este arcano impreciso. Elegir. Ser. Esperar. Otra tormenta del revés. Tengo himnos.
Soy el necesario clon de tu voluntad. Espíritu como renglón. Mente y forma y exégesis de tu nombre. Operación siniestra del diablo contra la nada.

Garabatea el histrión. Veta tu progreso el uniforme lascivo. Acaba tu noche. Tu miembro inesperado sobre tinieblas.
Volver al trono. ¡ Loor Belial !

9

Templo interior. Alejado de toda tu basura. Más allá del espacio que engaña. El eco del tiempo como poder. Este símbolo alado y despierto. Yo y el desierto.

Quedan túnicas esmeraldas para librarnos del frío, de tu color, de esta desidia.

El lugar del Alma Antigua donde residen dioses verdaderos. A.A. D.V. El descanso del alma atormentada. Yo como prisión. El destino y esta paciencia infinita.
Tú como luz. Cobijas mi muerte que no existe. Soy cinco cifras en el destino. La esperanza y el naufragio. Me llamo estúpida resistencia a tus ojos.

El eco de sospechas y destino. Nadie como detonante. El mal de sentir. El destructor de lo real. El embarcadero ausente de mis noches.
Soy ocurrencia demoníaca. Misión y voz. La tormenta en este desierto apropiado. Época de dolor.
Transmutar nombre y odio. Porfía.

La estúpida reunión en marquesinas con vecinos de tanatorio. Tu mundo mediocre. Tu belleza, imposible joya para los ciegos espirituales. Siquiera el hedor de sus actos, ¿no es suficiente para ti, monada?

Tengo el mundo en los zapatos. dios como renglón del dios antiguo. Arte en el infierno. Noches de volverán los hombres al reino interior.

Estúpida prédica del averno. Tu canción. Mi yo, usurpando misterios. Recluida mentira y espíritu. Adormidera como renglón.
Esta
línea
aparente.
dios.

10

Cuento chistes, hago signos con la mano, para evitar
que me maten. Echo de menos las borracheras,
el vértigo del alcohol, el vértigo del silencio, el estampido
del silencio: escribir bajo un revólver en la sien
la literatura como ruleta rusa. Hago penitencia en el water,
me estrello como un autobús contra la nada,
como un silencio en el culo, como una muerte.”

Leopoldo María Panero

I

Una cifra para el diablo, Dos para mí. Tres para ti. Se me echa encima el 0, el 1, el 2, el 3…
Sólo números. Y yo aquí, anclado. Persiguiendo el tiempo. El perecer. Como lágrima de este momento. Yo como glacial.

Nadie susurra el nombre. Los gestos son operaciones contra la nada.
Vencer al tiempo como horizonte. El instinto que me recuerda donde estoy. Abecedario contra Juan Carmelo García Otón.

Otra vez los números.

II

Me queda recordar a la muerte. Hoy es mi cifra exacta. +3 -3, 15, 12 ¿dónde estoy yo? ¿dónde mi corazón?
¿A qué se parece esta ausencia de casi todo?
Renglones. El puto circo. que no abandona la ciudad -lo contrario que Kyuss.

Cifras, sonidos, simbolitos en el móvil. Este cartón de piedra y acero como tu horado.
“I’m Nemesis. Black is my heart”

Negro como belleza, elegancia, majestuosidad.

¿dónde está el mal?
¿dónde el perdón?
¿dónde estás tú?

III. ODA A LA MUERTE DE LA MUERTE, TÚ.

Llevaba el corazón lleno de titulares de prensa cuando me dio una caguetilla. Salían versos sin tinta y sin folio. Me preguntaba el porqué.
Viajaron las estrellas a mi balcón siniestro. Comprendí tu nombre con grafías de mi infierno. Nadie quiso aplaudir mi mal. Estroboscopio.
La puta luz que me vendes. El enigma de tu cruz. Llegan las putas al banquete. Abrid los corazones.
El adiós. La sonrisa.
El tumulto que te debo.
Ayer.

f i n

*****

 

otoño 2004

Juan Carmelo García Otón

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Acerca de THOTH

Retorno a las raíces. Vida Pasión y Poder.
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